Revista La Maza N° 74




EDITORIAL  

Finalmente, la peor pesadilla política que haya vivido nuestro pueblo desde la llegada de la democracia, ha terminado. Y no sólo porque la derecha más reaccionaria ha sido apabullada en las elecciones, sino que su estrepitosa retirada ha dejado al descubierto lo mas cavernícola y, a la vez, estrafalario del “mejor equipo de los últimos 50 años”. Detrás de la supuesta eficiencia, visión de negocios y manejo de la economía que un equipo de altos ejecutivos empresariales podía aportarle al país para mejorar todos los indicadores, se escondía, en realidad, una pandilla de aventureros, estafadores, evasores, especuladores y autoritarios, incapaces de hacer otra cosa que poner el estado al servicio de sus intereses particulares. Todos los datos ec

onómicos en los que se expresa la vida del país y su pueblo son contundentes: el macrismo ha arruinado al pueblo argentino, ha endeudado la Nación a límites de bancarrota, ha arrojado a la pobreza y la miseria a millones de argentinos, ha destruido la educación y la salud públicas, ha terminado con centenares de miles de empleos, ha prohijado el trabajo negrero, arruinado PYMES y Cooperativas…Un verdadero trabajo de demolición que se corono con el mas abyecto servilismo hacia EE.UU. e Israel, gobernados ambos países por los peores exponentes del pensamiento autoritario y racista.
Pero es necesario reconocer algún mérito en esta terrible experiencia que hemos cursado: ha sido tan duro todo y tan catastrófico su final que posiblemente la debacle del macrismo sea, como lo fue el fin de la dictadura en relación a los militares, una derrota definitiva del neoliberalismo y el inicio de una nueva época en las luchas populares.
Ahora el pueblo argentino se enfrenta a otro cachetazo de la realidad: la hipoteca que nos lega el macrismo condiciona cualquier política social y nos condena al perpetuo ajuste, si no se da comienzo, ya mismo y de una vez por todas, a la ruptura con los acreedores, los usureros, sus organismos y bancas, empezando por el F.M.I., a la denuncia del carácter ilegal e ilegítimo de la deuda, a la investigación de todos los negociados realizados a su sombra. En efecto, cualquier acuerdo con los acreedores que tenga como base respetar las deudas contraídas por el gobierno de los garcas, caerá sobre nuestros hombros, nuestro hambre y el futuro de nuestros hijos.

LA ÚNICA DEUDA A PAGAR ES CON EL PUEBLO ARGENTINO 



Y esa definición crucial sobre nuestro futuro, es lo que aparece en el discurso de Alberto Fernández como algunas vagas referencias acerca de refinanciar plazos y vencimientos que en nada cambian nuestra sujeción a los mandatos de la usura internacional y que determinará políticas de ajustes y más ajustes sobre el pueblo.
Juan Perón decía que sus dos primeros gobiernos no fueron tan buenos, sino que lo que paso es que los derrocadores fueron peores, mucho peores y que eso posibilitó la indulgencia y fidelidad del pueblo a su líder. Es probable que esto es lo que le esté sucediendo al kirchnerismo, gozando de esa misma indulgencia después de la calamidad macrista. Pero, esa tolerancia de la que Perón podía disponer también por méritos propios, aparece como una frazada muy corta para esta nueva experiencia peronista. Por eso es que el nuevo gobierno deberá desmarcarse claramente de los intereses del régimen. La paliza que ha recibido el macrismo no se explica por la figura “carismática” de Alberto F., sus ambiguas promesas de cambio ni siquiera por el cariño que conserva CFK en vastos sectores de la población. Lo que ha sucedido es que una contundente mayoría del pueblo que ha venido resistiendo al macrismo, encontró en esta fórmula electoral -flojita de propuestas y atractivos- una eficaz herramienta para deshacerse de los gorilas.
Ha sido un voto en defensa propia utilizando el único instrumento disponible.
Un descontento creciente, generalizado y combativo, acorraló a las capas reaccionarias de la clase media, un estado de resistencia popular y movilización en ascenso fue poniendo a la defensiva al gobierno y sus medios y transformó sus demandas en agenda política nacional.
Ese grito profundo se sintetiza en pregonar que la única deuda es con el pueblo argentino, con el hambre que azota los hogares, con la desocupación extendida y cotidiana, sus pibes y su educación y salud, con sus jubilados y su merecido descanso, con todos y cada uno de los millones de desposeídos que fueron embestidos por la avaricia capitalista. En proclamarlo y en exigir que sea resuelto. Que es para eso que han votado esta alternativa.
Sólo si el pueblo luchador y sufrido es capaz de sostener y extender esa actitud de movilización y resistencia será posible empezar a modificar el dantesco escenario social, el peor en décadas. El régimen ya le ha soltado la mano al macrismo y ahora se dedica full time a marcarle la cancha al nuevo gobierno, a presionarlo para imponer su programa. Le exigen que concilie nuestro hambre y que subordine nuestras necesidades elementales y todas las conquistas perdidas al pago de la deuda. Le exigen que limpie las calles de revoltosos, que garantice una paz social que les permita seguir disfrutando de las prebendas otorgadas por la banda de Mauricio. Le proponen al peronismo triunfante un acuerdo de gobernabilidad, es decir una tregua que les asegure impunidad. Instalan un pacto social que tiene, como pato de la boda, a los humildes. El nuevo gobierno deberá decidir de qué lado se ubicara en los desafíos y conflictos que se avecinan, porque estos tiempos que están llegando no serán benignos con los conciliadores. La justicia social es una demanda urgente, es de aquí y ahora y se la empieza a construir rompiendo con los usureros, con el FMI, con los que se enriquecieron con nuestra miseria y con la agenda e intereses de EE.UU. e Israel. Y ese es el reclamo a un nuevo gobierno que, hasta ahora, lamentablemente, parece más preocupado por tranquilizar a “los mercados” –eufemismo de usureros, cagadores y especuladores- que por alzar las banderas de liberación nacional y social.

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Revista La Maza N° 73


EDITORIAL

Si alguna utilidad pueden tener las elecciones primarias (PASO) que se están realizando mientras cerramos esta edición,  es la de develar cuán profundo es el rechazo social a las políticas económicas instrumentadas por el gobierno de Macri en estos dos años. Después de las confiscaciones al ya menguado poder adquisitivo de la población que significó el brutal tarifazo, después del congelamiento salarial impuesto a los trabajadores –con la complicidad criminal de los burócratas sindicales-, después de la ola de cierres de empresas y despidos y suspensiones, después de una profunda recesión, caída del consumo y represión a trabajadores despedidos y desocupados hambreados...es impensable que el gobierno logre un triunfo electoral. Aún cuando los que se presentan como alternativa, el kirchnerismo y las fracciones peronistas, distan mucho de ser una verdadera alternativa.
Solo una camarilla de empresarios, alcahuetes y consultores a sueldo, podía imaginar que los comicios se iban a librar en base a una antinomia “Macri vs CFK”, “el pasado nefasto y el futuro venturoso”, “la vieja política corrupta y una nueva manera de hacer política”, tal como ellos presumían, sin tener en cuenta que, pasados dos años de gobierno, lo que se está plebiscitando es una política económica que ha arrojado a la miseria a la mayoría de los hogares humildes. Un país en el que se ha profundizado la desigualdad social de la época kirchnerista, donde  la mitad de los pibes es pobre, donde la desocupación y el hambre golpean a la puerta de los humildes como nunca en décadas, es un país que vota, inevitablemente, con el bolsillo.
El combate electoral parece circunscripto a  la provincia de Bs. As., donde se enfrentan, en los hechos, la “esperanza blanca” del macrismo y el  régimen, Maria E. Vidal, y  quien presume ser la “nueva abanderada de los humildes”, olvidando que fue la defensora del gran capital y de los corruptos. Pero ni siquiera la feroz campaña contra Julio de Vido, para distraer a los votantes del verdadero significado de estas elecciones, está dando resultados. Como siempre sucede, las campañas del miedo terminan estrellándose con realidades temerarias. Así es como las encuestas y pronósticos oficialistas han ido creciendo en escepticismo y  ahora se conforman con una derrota honrosa. Billetera –pobre y raída-  mata discurso cheto.

“CON LA BARRIGA VACÍA, NINGUNO MUESTRA ALEGRÍA…”(*) 

Por supuesto que un triunfo de CFK no significará buenaventura para los humildes, dado que el programa económico en curso más que de Macri y Dujovne, es el programa del conjunto del régimen capitalista vernáculo en estos tiempos de vacas flacas. Difícilmente el propio candidato de CFK, Daniel Scioli, hubiese podido elegir otro rumbo, aunque sí, con seguridad, lo haría con otra “sensibilidad”, y con ritmos más acordes a la frágil situación social que diez años de “magia” kirchnerista  legaron. Quien descrea de esa posibilidad deberían explicar las razones de la ausencia de los movimientos kirchneristas de las grandes luchas libradas  por el pueblo en esos dos  años. O
encontrar alguna explicación a la complicidad de gran parte del peronismo, gobernadores, senadores y dirigentes sindicales, con el plan hambreador. Ni en Pepsico, ni en los conflictos de la UOCRA en Zarate, ni en las luchas de los choferes de Córdoba, Cresta Roja, Carboclor o cualquier otra pelea  importante se vio bandera alguna de los seguidores de CFK o del PJ. Eso sí, como buenos fariseos, se rasgan las vestiduras ante las consecuencias del ajuste en curso, pero se cuidan de proponer las únicas soluciones de fondo ante la crisis del empleo,  tales como la inmediata expropiación de toda empresa que cierre o despida o el repudio a la creciente deuda externa. La estrategia electoral de CFK, sin propuestas y sin programa alternativo al feroz ajuste, se limita a criticar al gobierno en nombre del terrible costo social de sus medidas. Pero no hay en su discurso ninguna medida concreta, ningún plan económico alternativo, nada que pueda alterar los ánimos del establishment ni de la usura internacional y sus agentes locales.
En última instancia, CFK recoge una lección del viejo Juan Domingo Perón:”No es que nosotros fuéramos buenos, el asunto es que los que vinieron detrás nuestro fueron peores, mucho peores y eso nos hizo, en la conciencia popular, muy buenos!”. Y, dada la ferocidad con la que fueron malos los macristas,  con eso alcanza y sobra.
Claro que el régimen asume esta posibilidad como un duro traspié. Lo testimonia el abrupto salto del dólar, la inflación sostenida y hasta los críticos editoriales que diarios como La Nación le dedican a Macri ahora, reprochándole el tiempo perdido: “Es hora de que el jefe del Estado pase de las palabras a los hechos, del papel de comentarista de la realidad al de un auténtico líder, capaz de pilotear los cambios sin los cuales no habrá porvenir próspero...Faltan incentivos para que los grandes capitales se vuelquen a proyectos productivos…Los convenios colectivos, salvo raras excepciones, no tienen en cuenta la necesidad de estimular la productividad y la competitividad…Los costos laborales  son siderales y frustran, al igual que la industria del juicio laboral, la inversión en emprendimientos creativos de riqueza…”  lamenta el diario de los Mitre, asumiendo que la oportunidad se está esfumando. De todos modos, cuando pasen los ruidos de una costosa campaña electoral que pagaremos todos los trabajadores, las calles volverán a ser el escenario condicionante de la política nacional. El  gobierno aun saliendo de la urna más débil, no cejará en intentar avanzar con la agenda que los explotadores escriben.  Y, los peronistas opositores, incluyendo a los kirchneristas, comprometidos en evitar un estallido social, sostendrán la gobernabilidad del régimen por encima del hambre del pueblo. Será, entonces, en  las calles donde el pueblo deberá escribir, contando  sólo  con sus propias fuerzas, su profundo rechazo al gobierno explotador y a todos aquellos que, por las razones que sean, acudirán a  sostenerlo.

(*) Antiguo refrán español.

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Revista La Maza N° 73

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Revista La Maza N° 72


EDITORIAL 

Mauricio Macri ha recorrido por estos días todos los centros del poder económico mundial mendigando inversiones,  préstamos y acuerdos comerciales. Ha recibido un sinfín de condescendientes palmaditas en la espalda, algunos abrazos y cálidos augurios de éxito. Pero, cuando se hablo de dinero, un silencio glacial cortó cualquier conversación. Macri aún no registra que el mundo adonde quiere ir y donde quiere entregar los restos de soberanía que quedan, no quiere o no puede venir a éstas tierras. La profundidad y prolongación crónica de la crisis económica internacional aleja planes de inversiones serias y a largo plazo. En la crisis, el capital es más cortoplacista y cobarde que nunca, se refugia en los templos del dinero y sólo incursiona fuera de sus muros cuando las oportunidades son soberbias y rápidas. Por eso es que los únicos capitales que vienen al Río de la Plata son aquellos de paso fugaz, que tocan, roban y se van, y ni siquiera agradecen la bicicleta financiera que el generoso Banco Central de Macri les obsequia.
Pero lo que está constatando en persona Macri no es sólo el fracaso de su pueril estrategia económica (parece que las inversiones las traerán los Reyes Magos, el problema es que no se sabe en cual 6 de enero!!) sino el estado de convulsión en que se encuentra el mundo. Transformada en endémica la crisis económica, el capitalismo ya está librando la batalla de semi-fondo: disputas comerciales, especulación con monedas, guerrillas cambiarias, sanciones económicas, dumping y cuanto truco desleal exista  para tirar encima del otro el quebranto de la sobreproducción.
Pero, como todo combate preliminar, este tiende a dejar paso a la pelea de fondo. Y esta no es otra que el alineamiento con uno u otro bloque imperialista para zanjar el nuevo reparto del poder mundial. La inocultable decadencia económica de EE.UU., el crónico crepúsculo de Japón  y el estancamiento  de su aliado europeo –ahora más débil por el Brexit- contrastan con la dinámica de sus adversarios. Aún con un ritmo más lento, la economía china sigue conquistando bazas y poniendo sus marcas en cuanto espacio económico queda libre. Es el mayor inversionista en África, está a punto de serlo en América Latina y esta sacándole provecho a la destrucción del Tratado del Pacifico que ha emprendido Trump para comerle a EE.UU., una tras otra, sus fichas en Oriente. Rusia, por su parte, está saliendo de la recesión y se recuperó sin mayores inconvenientes de las sanciones impuestas por su rol en Ucrania. No goza del brillo de otras épocas pero, en un contexto tan opaco como el de sus vecinos occidentales, saca chapa de rival.  Se ha repetido hasta  el cansancio que la economía no es todo y que EE.UU. aún tiene supremacía militar sobre sus dos grandes contendientes. Sin embargo, los recientes sucesos de Corea llaman la atención sobre ese paradigma y convocan a  reexaminarlo. Porque no cabe dudas de que una pequeña nación, gobernada por una dinastía con un inédito modelo de “feudalismo atávico y comunismo asiático”, le puso freno a la prepotencia yanqui, dejando en ridículo a todas las altisonantes amenazas del pintoresco presidente de EE.UU. Basto que un par de consejeros y generales le recordasen que Corea tenia efectivamente capacidad nuclear como para borrar al Japón del Mapamundi, amenazar a Australia y Oceanía y hacer desaparecer Seúl y que estarían dispuestos a hacerlo, para que el ultimátum yanqui se transformase en un ruego a los chinos para que frenen el desarrollo nuclear coreano.  Ruego que, demás está decirlo, cayó en saco roto. Por lo  visto, el paradigma de que EE.UU. sigue teniendo la voz de mando porque tiene mayor capacidad nuclear está siendo puesto en tela  de juicio. Ya no se trata de tener muchas armas atómicas, sino de tenerlas, aunque sea algunas, para que el imperio no se atreva a atacar.  Corolario que no pocos en el mundo han registrado, Irán entre ellos.

LOS INFRUCTUOSOS ESFUERZOS DEL CHUPA-TRUMP.

Pero, aún con esos límites infranqueables que el poder nuclear impone, las potencias se preparan para tiempos de espada. Todos aumentan sus presupuestos militares, todos encaran la producción de nuevas y mejores armas, todos construyen barcos, portaaviones y aviones, todos quitan recursos de la educación, la salud y el bienestar de sus pueblos para afilar la espada. La persistencia de la crisis y la caída de las ganancias son el motor del belicismo y no parecen tener solución a la vista.
Difícilmente ese mundo convulsionado repare en los gestos serviles de un presidente patético, que ni siquiera tiene asegurados los últimos dos años de mandato y que suplica inversiones que ya no están disponibles. Aunque es reconocidamente duro de entendederas, algo de eso ha comprendido Macri. Ya no  habla más de las inversiones que van a venir. Ni menciona al semestre que viene. No alude a inciertos proyectos productivos que pondrán en marcha la economía. Ya no sugiere que Brasil saldrá de la recesión y vendrá en nuestra ayuda.  Nadie les cree y es asegurarse un sitio en el ridículo seguir insistiendo con esas promesas. Es mejor no hablar de economía y machacar con la herencia recibida, con la corrupción de los K, con la batalla cultural de la nueva política y huevadas como esas que cansan a cualquiera menos a los bien alimentados  miembros de  los escuadrones de zombies que aún aplauden al gobierno. El verdadero programa económico de este gobierno es, ni más ni menos, el que estamos sufriendo. No hay nada mejor, no hay nada más que ajuste, ajuste y mas ajuste, miseria y más miseria. Todo lo demás es verso. No hay nada más  que esperar. Es esto.  Ni el amigo Todesca, en el INDEC, es capaz de inventar alguna cifra optimista sobre el presente y, mucho menos, sobre lo que vendrá. Sólo la complicidad de una dirigencia sindical corrupta que recibe dinero a manos llenas, la pasividad de organizaciones de desocupados que han copiado la lógica sindical de asegurarse los favores del poder a cambio del cese de hostilidades y la miopía y el parlamentarismo en que se ha sumergido la izquierda, le permiten al gobierno seguir perpetrando este verdadero genocidio económico contra los desposeídos. No obstante, aun huérfano de dirigentes (con estos dirigentes la orfandad es lo mejor que podía pasar!!) el movimiento de masas no baja los brazos y sigue protagonizando una batalla heroica. Lo hacen los docentes de todo el país, los empleados públicos  de Santa Cruz, los miles y miles que rebosaron las plazas repudiando el fallo de los jueces macristas que aplicaron el 2x1 a genocidas y muchos más en todos los rincones del país.
Ante eso, de poco servirán las palmaditas y lisonjas de los amos imperiales. Mucho menos las marchas de los escuadrones de viejos zombies gorilas que no representan más que a su pasado.

La historia del fin del macrismo se está escribiendo cotidianamente en las calles del país y bueno sería que los adoradores de las urnas tomaran cuenta de ello. 

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Revista La Maza N° 71


EDITORIAL

El devastador golpe a los ingresos y los derechos del pueblo trabajador descargado por el gobierno de los ricos impuso una obligada pausa a nuestra edición. Hoy  volvemos a poner en sus manos un ejemplar de LA MAZA, en edición, por ahora, bimestral.  Lo hacemos con un gran esfuerzo de nuestra organización, de la Revista y de los compañeros que la sostienen. Y reaparecemos en momentos en que la situación política nacional e internacional exige una gran respuesta de los trabajadores y los pueblos  ante la miseria creciente impuesta a los oprimidos  y ante la amenaza de la barbarie bélica  como respuesta probable de los explotadores a la crisis sin solución del régimen capitalista.
La cuasi destrucción –en vías de desarrollo- de la Unión Europea, la salida de Gran Bretaña de ese marco continental, el triunfo de Donald Trump en EE.UU., las amenazas electorales representadas por fuerzas nacionalistas de derecha en Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Hungría y otros países europeos, los debates en torno a la disolución de la OTAN, la guerra sin fin en Medio Oriente,  las amenazas a China y el resurgimiento del proteccionismo económico, los nuevos realineamientos y alianzas militares a nivel internacional, son claros síntomas del fin de una época en el dominio capitalista. Una época de crisis  de la dominación que se da  en el marco de una economía globalizada paralizada y colonizada por el parasitismo especulativo y por una concentración de la riqueza en manos de un puñado de personas y bancos nunca vista en la historia moderna.
Los organismos y acuerdos sobre los que se construyó y sostuvo la hegemonía mundial del imperialismo yanqui y la banca sionista, todos ellos, crujen ante el incontenible empuje centrífugo originado  en el agotamiento productivo de un  sistema en el que la creación de riqueza real ha pasado a ser sustituido por la ilusión de la  especulación financiera.
La OMC, baluarte del libre comercio y la globalización, aparece como un anacrónico Cid Campeador intentando frenar la ola de proteccionismo, el aumento de los aranceles de importación y  las guerras comerciales que, como siempre ha sucedido, anteceden a las verdaderas guerras.  Los foros internacionales aparecen impotentes para detener la irrupción del nacionalismo y el populismo de derechas en los principales países metropolitanos. La ONU, el BM, el FMI siguen el mismo camino.
Paradójicamente, es en los principales países imperialistas, antiguos abanderados del libre comercio y la globalización, donde aparecen con más fuerza los proteccionistas, los aislacionistas, los racistas y xenófobos.  Y no hay nada de fortuito en ello: impulsados por sus propios capitalistas,  sus gobiernos alentaron el éxodo de sus empresas hacia los paraísos de los salarios de esclavos, des industrializándose y desestructurando sus modelos económicos en beneficio de los grandes monopolios y la banca usuraria, a cual  más apátrida que el otro. Basta con decir que  en EE.UU. la principal empresa (por ventas, ganancias, cantidad de empleados) es un comercio minorista, el supermercado WALL MART, donde, por otra parte, el 95% de los artículos ofrecidos son producto de la mano de obra esclava asiática. No hay que extrañarse, entonces, de que la participación de EE.UU. en el Producto Bruto Internacional haya caído, en cincuenta años, a una tercera parte de lo que fue en la post guerra y de que estemos en presencia de su ocaso imperial.

EL MUNDO SOÑADO ES UNA PESADILLA

En ese mundo que se fragmenta y hostiliza, que se cierra sobre sus partes y que expulsa todo lo que le parezca extraño o riesgoso,  pretende Mauricio Macri “insertar” a la Argentina. En realidad, en consonancia con la  estrechez de miras política que caracteriza a su clase,  el macrismo fue incapaz de leer el rumbo que tomaban los acontecimientos globales. El mundo al que Macri aspira pertenecer está desapareciendo bajo sus pies de manera acelerada, ya es pasado. No servirán  de nada los gestos serviles, la alcahuetería, ni las humillaciones. Son las implacables leyes de la economía global las que imponen la agenda política. No hay ni habrá flujos de inversiones reales, productivas, hacia los países periféricos. No hay ni habrá grandes créditos baratos y a largo plazo. No hay ni habrá plata para grandes  obras de infraestructura. No hay ni habrá mercados receptivos hacia la producción nacional, ni siquiera para la miserable cuota de limones tucumanos rechazada por EE.UU.  Ya no hay alta demanda de materias primas, incluyendo la soja y sus derivados. Ya no habrá altos precios para esos commodities. El gobierno de los ricos sólo podrá aspirar a recibir oleadas de capitales golondrinas, especulativos, saqueadores, que ingresan al país por cortísimos plazos para aprovecharse de las altas tasas de interés en pesos que paga el Banco Central, el mismo que mantiene fija la cotización del dólar para garantizar ganancias en divisas a los estafadores.  Y todo ese saqueo se justifica para sostener la ilusión de que vienen dólares al país, ilusión que no moverá el amperímetro de la economía real, pero que si engrosara los bolsillos de los banqueros, los intermediarios y los funcionarios que lo permiten.
En un año electoral que va a determinar el futuro político del país y del gobierno, la economía real sigue en picada. Caen los salarios, cae el consumo, no hay inversiones y la bronca popular es una olla a presión levantando temperatura. Sólo la  traición de la burocracia sindical siempre servil, la inoperancia de la oposición política y la colaboración de algunas grandes organizaciones sociales convertidas en auxiliares del gobierno, explican que esa olla aun no haya estallado.
Sin embargo, el reciente tarifazo eléctrico, el próximo del gas, los aumentos constantes de los  combustibles y peajes, la inflación sostenida, el kilo de pan a $ 50 y de carne a $ 120, la ausencia de empleos, el escándalo del Correo y la pérdida de poder adquisitivo del salario se estrellan contra el optimismo del  discurso  oficial y angostan los márgenes de los colaboracionistas. Es por eso que hasta traidores consumados como Antonio Calo (UOM) han debido impulsar la movilización de los metalúrgicos ante los despidos  y suspensiones que sacuden su gremio. Es por eso que los traidores de la CGT anuncian –con más de un mes de anticipación!!!- un paro dominguero para descomprimir la bronca social y evitar el estallido. Es por eso mismo que el triunvirato piquetero colaboracionista (los maoístas de la Corriente Clasista y Combativa, los  ex kirchneristas  del Movimiento Evita y los oportunistas de Barrios de Pie) anuncian civilizadas jornadas de protesta, oportunamente bendecidas por Jorge Bergoglio. El optimismo del discurso oficial apenas puede  traspasar  las alfombras de los despachos y se desmorona ante la realidad.
Este 2017 se plantea como un año de grandes luchas, el año en el que después de la confusión inicial amplios sectores de la población, incluida la siempre volátil clase media, se dispone a enfrentar el hambre y la miseria que impone el gobierno de los ricos. Los riesgos electorales se conjugaran con la protesta social, poniendo al gobierno en una situación de extrema vulnerabilidad. Bien puede ser el año en el que el pueblo levante cabeza y ponga en fuga  al más impopular  gobierno de la historia reciente. Ese es nuestro desafío.

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Revista La Maza N° 70


EDITORIAL

El gobierno de las oligarquías ha asestado, en estos cinco meses pasados desde su asunción, un golpe de dimensiones insospechadas sobre las espaldas del pueblo trabajador. Ni siquiera la desaparición del INDEC y la inexistencia de cifras oficiales pueden ocultar la profundidad del saqueo perpetrado en tan poco tiempo. Ni la dictadura militar, encaramada en sus fusiles ensangrentados, fue capaz de lograr una transferencia de ingresos tan grandes y en tan poco tiempo desde el pueblo hacia los bolsillos de los explotadores. Lo más notable de esta expropiación masiva es que está siendo llevada adelante por un gobierno que sigue siendo, esencialmente, un gobierno débil. Aupado apenas por un puñado de votos, sin militancia ni aparatos de control territoriales, con apenas un par de gobernadores y una notoria minoría legislativa, sin anclaje sindical, repudiado por todo el mundo de la cultura, se sirvió del escenario de confusión, división y desmoralización política que le brindo el patético final kirchnerista y del rotundo apoyo patronal para avanzar como una topadora sobre el empleo público y privado, sobre los ingresos populares mediante un tarifazo brutal y desatar una purga cultural en todos los escenarios.
Sin embargo, lejos está todavía de consumarse lo que sería una derrota importante del pueblo. En efecto, si el gobierno logra consolidar su avance, si puede imponer su saqueo tarifario, si consigue estabilizar la situación económica sobre esta base, la relación de fuerzas entre las clases sociales enfrentadas se inclinará a su favor. Pero eso está por verse. La reacción popular demoró apenas unos meses para hacerse sentir y para exigirle a las corruptas y acomodaticias dirigencias sindicales una respuesta. Aun antes de que el tarifazo llegase a los hogares y calentaran los ánimos del pueblo, el 29 de abril una multitud como hacía años que no se veía, más de 300.000 trabajadores, acudieron al acto de las centrales sindicales y exigieron una respuesta más contundente. Después vinieron las facturas con aumentos que son, directamente, impagables. La bronca, entonces, comenzó a contagiar a las clases medias, precisamente la base electoral del gobierno. Y todas las encuestas comienzan a registrar el crecimiento y la extensión social del repudio. Hasta la Iglesia católica le hace llegar al gobierno su preocupación por una situación que considera explosiva. Los medios de comunicación aliados al gobierno registran ese mismo nerviosismo. Y, dentro del propio gobierno, comienzan a oírse voces que alertan sobre la tormenta que se cierne ante el régimen.

PASAR EL INVIERNO….

La única respuesta del gobierno es aferrarse a la ilusión de que un aluvión de capitales extranjeros, aprovechando los salarios de hambre que está imponiendo, se radique en el país y promueva empleo y crecimiento. Pero una breve mirada sobre la salud económica del capitalismo global bastaría para dar por tierra con esas expectativas. El "segundo semestre", territorio de las bonanzas prometidas por Macri, está llegando y nada augura que sea pródigo de buenas noticias. La crisis del principal socio comercial, Brasil, se encuentra en pleno desarrollo y ya se ha instalado en el propio régimen, mientras su PBI cae a niveles nunca registrados. Nada bueno puede esperarse del vecino. La economía China, otro socio privilegiado, sigue envuelta en la incertidumbre y el retroceso. La crisis internacional se está haciendo endémica y sólo se desarrollan procesos de inversión en los escasos nichos de mercado que posibilitan ganancias siderales y rápidas. Latino América toda está sacudida por problemas económicos y malestar social y político. Resulta difícil creer, con esos datos elementales a mano, que la coyuntura económica de nuestro país vaya a cambiar milagrosamente a partir de julio. Por el contrario, el paso de los días y el crecimiento del repudio y de la resistencia, la perdida de aliados (hasta Massa y los propios radicales empiezan a tomar distancia) y la persistencia de la inflación, de tasas de interés usurarias, del desempleo y la carestía transforman a esa frase –"llegar al segundo semestre"- en una reedición de la que hizo famoso a Alsogaray, "pasar el invierno". Sólo que el que aspira a pasar el invierno es el propio gobierno. Y es sabido que si bien la historia se repite, la segunda vez lo hace como una farsa trágica. El gobierno se aferra a ilusiones y pretende instalarlas en la sociedad, aun sabiendo su carácter fantástico. Lo hace con la esperanza de que el paso del tiempo consume el saqueo y tranquilice las aguas. Esta es la hora en la que hay que ganar las calles, salir al reclamo, organizar las protestas y el reagrupamiento, es la hora de enfrentar a la oligarquía y derrotar su política hambreadora y su gobierno entreguista. Es la hora de demostrarle a la oligarquía gobernante que si está allí, en el gobierno, no es por derrotas propias sino por la previsible muerte anunciada de los reformistas. El pueblo, todavía, no ha salido a la batalla. Y eso es lo que se viene y en ese momento se determinará si la oligarquía puede imponer su programa de miseria y saqueo. Y está por verse si ellos pueden pasar el invierno.

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Revista La Maza N° 69


EDITORIAL
  A cuarenta años del golpe de estado que inauguró la etapa de la mayor y más sangrienta represión contra el pueblo argentino que hayamos conocido en toda nuestra historia, la vida política del país y de la región parece haber dado un salto hacia atrás. 
La visita de Barack Obama, prácticamente en la misma fecha en la que se dio el golpe, constituye, simbólicamente, la cumbre de ese giro. Se trata del mismo Obama que mantiene a casi cien prisioneros, sin juicio ni defensa,  en las mazmorras   de Guantánamo; el que bombardeó sin piedad aldeas afganas asesinado civiles y destruyendo escuelas y hospitales; el  que utilizó drones y tropas secretas para asesinar opositores a la hegemonía imperial; el  que envió otros 30.000 soldados a ocupar las montañas de Pakistán y Afganistán; el que amparo las masacres israelitas contra Gaza y Palestina y  siguió otorgando ayuda y armamento a los fascistas de Israel; el que mantuvo un sistema de espionaje internacional que vigilaba hasta los propios presidentes aliados; el que ni siquiera garantiza el fin de la discriminación a sus hermanos de raza, asesinados cotidianamente por sus policías; el que preside el país con la mayor cantidad de presos sociales del mundo y con mayor desigualdad de ingresos entre los países avanzados…El mismo que fue premiado con el Nobel de la Paz!!!. Y no es una coincidencia que su visita coincida con el aniversario de un golpe de estado que fue apañado por su país y sus servicios de inteligencia, como todos los que se dieron en esos años en el continente. No es casual que, cuarenta años después, el presidente del país que impulsó  el golpe militar genocida se abrace con un presidente argentino  cuya familia y empresas y él mismo se enriquecieron súbita y colosalmente al abrigo de sus bayonetas en fabulosa estafas con las obras públicas.
La región toda parece estar sufriendo una embestida de la reacción política. La crisis de los patéticos gobiernos populistas le ha abierto las puertas a alianzas conservadoras, amparadas en la gran empresa, los terratenientes, los grandes medios,  la banca usuraria y los personeros imperiales. En Brasil, en Venezuela y aquí, la descomposición de los partidos populistas, su descrédito, la corrupción, el desmanejo económico y el fin del ciclo de las bonanzas del comercio exterior pusieron de manifiesto, una vez más,  que el reformismo conduce, invariablemente, a la restauración conservadora. El capitalismo nunca –y menos ahora, en su decadencia crítica- ha sido susceptible de reformas profundas y duraderas. Como dice la canción, o se cambia todo o no se cambia nada. Y la derrota electoral del kirchnerismo confirmó ese saber popular. El gobierno de Mauricio Macri, heredero de uno de los conglomerados económicos más identificados con aquella dictadura, se abraza, simbólicamente con el presidente de EE.UU., el mismo país que engendró a los Massera y Videla.
EL ABRAZO DE LOS SUCESORES
Su abrazo simbólico intenta, también, transmitirnos el mensaje de que, al final de la historia fueron ellos y sus intereses los que triunfaron, fueron ellos los que disfrutaron de las mieles de la victoria arrancada a sangre y fuego al pueblo oprimido. Su abrazo intenta reescribir estos cuarenta años de lucha del pueblo contra la dictadura y sus herederos, entre los que se encuentran, sin dudas, los partidos políticos que se alternaron en gobierno, incluyendo el de Macri. Sin embargo, el pretendido giro histórico de los países de la región hacia posiciones liberales, hacia el restablecimiento pleno de relaciones coloniales con EE.UU. y hacia un nuevo ciclo de hambre y represión, tienen bases endebles y futuro efímero. La historia escrita por los pueblos con su sangre no será caricatura en los pasquines de los grupos empresariales pro imperialistas. Es que ni los partidos conservadores que se están alzando con el gobierno, o pretenden hacerlo, se erigen victoriosos sobre los pueblos derrotados y sus organizaciones destruidas y dirigentes asesinados o encarcelados, ni este sirviente negro de los amos blancos yanquis goza de la misma salud y atributos imperiales que sus antecesores. Los triunfos electorales de los conservadores latinoamericanos expresan, mucho más que un giro de la población hacia el liberalismo, el hartazgo y la ruptura de los pueblos con  gobiernos populistas  corruptos, ineficientes y tan entreguistas como sus predecesores. En tanto, Obama preside una potencia senil en el ocaso de su poderío,  una economía en declive, una sociedad desmembrada, derrotada en Irak y Afganistán,  impotente ante las bravuconadas de patanes como los norcoreanos, rehén de sus propios buitres usurarios y  sirviente de intereses indefendibles y sepultados por los tiempos.
Ambos, Obama y Macri y los demás, compartirán, más bien,  un paso fugaz y con escasos rastros en la historia que se está escribiendo en el mundo entero y en la región. El retroceso político, económico y cultural que representan los gobiernos conservadores será solo un breve interregno en ese proceso, mientras la hegemonía imperial yanqui se va diluyendo, lentamente, entre las sombras del pasado. El nuevo orden imperial que intentan imponer está construido en barro, asentado por la arena y condenado por la historia. Claro que el futuro de los hombres lo construyen los propios hombres, aprendiendo de sus errores y corrigiendolos. Para poder derrotar esta nueva ofensiva capitalista, para poder dar vuelta rápidamente a la página y retomar la lucha por el socialismo y para terminar con la explotación capitalista, el pueblo trabajador debe hacer un balance de lo que ha sucedido, analizar los hechos, determinar las responsabilidades, deslindarse de los populistas y sus banderas de conciliación de clases y desenmascararlos como lo que verdaderamente son, los socorristas del gran capital. Solo así, con la verdad como arma irreductible, se podrán reconstruir las organizaciones y las mayorías populares capaces de terminar rápidamente con estos engendros y reemprender la senda iniciada hace décadas por nuestros pueblos.

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LIBERTAD A MILAGRO SALA!!

Buenos Aires. 18 de Enero del 2016

El  sábado 16 de enero fue detenida, en su vivienda en San Salvador de Jujuy, la dirigente social Milagros Sala, fundadora y referente de la Agrupación Túpac Amaru.  El gobierno del conservador radical  Gerardo Morales dio, así, un nuevo paso adelante en su ofensiva contra las organizaciones sociales jujeñas, particularmente contra las encabezadas por Sala. Desde que asumió el gobierno, después de cuarenta años de peronismo provincial, Morales ha declarado como su prioridad desmantelar las organizaciones sociales de la provincia, criminalizar su accionar y, de ser posible, encarcelar a sus dirigentes.
Una de las primeras medidas adoptadas por el gobernador radical apoyado por Macri y Massa ha sido suspender los pagos a las cooperativas y a los trabajadores enrolados en las mismas, intervenir sus cuentas corrientes y suspender sus personerías jurídicas. El revanchismo social expresado por Morales está en consonancia con los tiempos que corren en todo el país y que demoniza a las organizaciones sociales. El caso de la Túpac es emblemático y puede constituir una prueba y anticipo de lo que se viene. La respuesta de la organización fue realizar un acampe en la plaza principal de San Salvador, del que participan miles de adherentes. Desde ese lugar, Milagros Sala exigió, reiteradamente, un espacio de diálogo y negociación con el gobernador, pedido que fue enfáticamente rechazado bajo el argumento de que Gerardo Morales "NO NEGOCIA CON DELINCUENTES"
La persistencia del acampe y el escaso éxito obtenido en el intento de dividir a las cooperativas fue el factor desencadenante de la persecución en curso. Los cargos que la justicia afín al gobernador le imputa a Milagros Sala son, habitualmente, excarcelables, máxime teniendo en cuenta que la dirigente no ha rehuido la acción judicial y que mantiene residencia habitual en la provincia. Sin embargo, los jueces le han negado ese beneficio, mientras el gobernador está ampliando los cargos, acusando, al cierre de esta edición, de “encabezar una asociación ilícita, amenazas y coacción”, entre otras acusaciones.
Desde las ASAMBLEAS DEL PUEBLO hemos señalado, en reiteradas oportunidades, nuestro total desacuerdo con el accionar de Milagros Sala y la Túpac. Hemos sido testigos de su accionar patoteril al servicio  del kirchnerismo y del aparato político del anterior gobernador. Sabemos de sus aprietes, de la persecución a honrados dirigentes sociales, como el “Perro” Santillán, de sus métodos poco democráticos y de la escasa transparencia en el manejo de cuantiosos fondos públicos recibidos con llamativa generosidad. Pero sabemos, también, que la Túpac construyó casi 10.000 viviendas en la provincia, de manera autogestiva, mucho más que lo construido por el propio estado; que construyó hospitales, salas de atención médica y escuelas y que el único tomógrafo que funciona en la provincia está en su hospital; que alfabetizó y capacitó laboralmente a miles de humildes y que desarrolló una amplia acción social. A Milagros Sala no la persiguen por sus desmanejos y autoritarismo, cuestión que, por otra parte deberá ser juzgado por los trabajadores y el pueblo, sino por ser parte, tal vez no la mejor ni la más democrática, de ese inmenso proceso de organización y resistencia popular que se abrió en nuestro país a partir de 2001. Precisamente, son sus desprolijidades  las que la transforman en vulnerable y en blanco predilecto del ataque de la reacción capitalista. Por eso es que exigimos la inmediata liberación de Milagros Sala y el fin de las persecuciones a los dirigentes sociales, gremiales y políticos que está emprendiendo el gobierno macrista y sus aliados en todo el país.
Y, más allá del hecho en sí mismo, hay una serie de conclusiones que resultan claras. La primera es que esta ofensiva de Morales es inseparable del curso general represivo que ha adoptado el gobierno de Mauricio Macri y que tuvo sus picos más altos en la represión a los trabajadores de Cresta Roja y a los municipales despedidos en el municipio de La Plata. No es casual que Sergio Massa, socio político de Morales,  su correligionario Ricardo Alfonsín y altos funcionarios nacionales han salido a respaldar la ofensiva represiva en Jujuy. Ese proceso se inscribe en una política que apunta a  que el precio del ajuste caiga sobre el lomo de los humildes y está en sintonía con los innumerables despidos que se han producido en apenas un mes de gobierno macrista en todo el país. El discurso “anti ñoqui”, tan caro a las clases medias gorilas, encubre un apriete generalizado contra los  humildes que se encuadra en el chantaje que el ministro de Hacienda, Prat Gay, enarbola: “si exigen aumentos de salarios se quedan sin laburo!”. Por otra parte, la decadencia y descomposición política del partido radical queda evidenciada en toda su dimensión con el accionar de sus políticos estrella que son parte del gobierno. Aguad, encabezando una ilegal ofensiva contra el AFSCA, Morales persiguiendo pobres y Alfonsín y los suyos justificando el retorno de la UCR a su histórico rol de partido de los gorilas y la derecha.
Otro aspecto a resaltar es el papel miserable que han asumido  algunos ex dirigentes de izquierda ante la persecución a Sala. Raúl Castell no pudo disimular su alegría y así lo expreso en un comunicado de prensa vergonzoso. Humberto Tumini, de Libres del Sur, otro tránsfuga de la izquierda, declaro que el “no defiende a delincuentes como Sala”. Uno y otro aportaron su aplauso a la persecución. 
Posiblemente ninguno de los dos haya leído el famoso poema de Bertolt Brecht:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.

      COMISIÓN DE COORDINACIÓN DE LAS ASAMBLEAS DEL PUEBLO

Revista La Maza N° 68


EDITORIAL
  En unas pocas semanas de gobierno, el elenco encabezado por Mauricio Macri ha dado claras pruebas de identidad y ha  despejado las dudas y esperanzas que buena parte de  sus votantes habían depositado en él. Bajo el lema de “Pobreza Cero”, se desarrolló una amplia campaña de propaganda destinada a erradicar la (certera) imagen del  ex contrabandista Macri como un empresario totalmente desvinculado de las causas, angustias  y sentires del pueblo. Una personalidad que poco y nada tenía para ofrecerles a los humildes que no fuese más pobreza y sacrificio. Su asesor estrella, Duran Barba, entendió, que en el último tramo de la campaña era fundamental cambiar esa percepción y se dedico a fabricar un Macri amable, amigo de los pobres, un tipo que tocaba timbre a los vecinos,  tomaba mate con ellos y compartía sus preocupaciones…Para coronar el giro, inventaron la consigna de “Pobreza Cero” como eje central de todas sus promesas de campaña. Así,  el macrismo se comprometía, como prioridad central de su gestión, a combatir  la persistente  exclusión social que mantiene a un tercio de los hogares sumergidos en la pobreza o en la misma miseria. Vistos los resultados electorales, aun en barrios muy humildes, es preciso decir que el ardid publicitario rindió frutos.
Sin embargo, a dos meses de su asunción, la consigna parece haberse transformado en “A los pobres, Cero!” Es que salvo el miserable bono navideño de $ 400 (menos de cuatro kilos de milanesa) a jubilados que cobran la mínima y a las madres que perciben el subsidio universal, no ha habido ni una sola medida de las cientos tomadas, ni un solo decreto de las decenas dictados, ni un solo discurso o anuncio que tuviera en cuenta las duras condiciones de existencia de millones de pobres, desocupados, semiempleados, desalojados,
En cambio, los anuncios destinados a satisfacer las diversas demandas empresariales no cesaron de repetirse, uno tras otro, durante todas estas semanas. Algunas concesiones resultaron, directamente, vergonzosas, como la adecuación de Clarín a la Ley de Medios, la transferencia de 30.000 millones de pesos  a la oligarquía agraria, la cesión del fútbol a Telefe-Telefònica y Canal 13-Clarìn,  el mantenimiento del subsidio a las petroleras, etc., etc.
Para los pobres, eso sí, ha habido fuertes y claras advertencias de cuál es el limite tolerable de las protestas y exigencias. Prat Gay, el virtual Ministro de Economía (que ha recorrido un camino estelar, desde la alcoba de Amalita Fortabat hasta el besamanos de Davos), ya ha  alertado a los trabajadores  de que quienes pidan aumentos de salarios superiores al 25 % deberían empezar a preocuparse por conservar el laburo. Otras voces de la cleptocracia gobernante han sido más contundentes: si las paritarias salen de control (o sea: si exigen aumentos acordes con el desbocado  costo de vida!) podrían ser suspendidas. Por otra parte, una oleada de despidos que parece no tener fin, tanto en la administración pública como en las empresas privadas, parece ser parte de una escenografía destinada a arrancar al pueblo una buena tajada de sus ya escasos ingresos. Finalmente, y por si hace falta, la ex montonera y actual agente del Mossad,, Patricia Bullrrich, Ministra de Seguridad,  afila los dientes de sus perros gendarmes y prepara un protocolo para controlar y reprimir las protestas sociales.
 “POBREZA CERO”?, ENTENDIERON MAL,
ERA “PARA LOS POBRES, CERO”!!!
Es sabido que  toda la estructura del plan macrista se basa en una feroz transferencia de ingresos desde la clase trabajadora y los humildes a las arcas de los millonarios. Este es el eje del plan de los peregrinos de Davos.  A fines de enero se conocieron dos índices inflacionarios incuestionables: el de la Provincia de San Luis y el de CABA. Ambos coinciden en señalar que la inflación del año pasado, con el atraco feroz de diciembre incluido, ronda el 30 % (para San Luis fue de 31,6% y para la CABA de 29,6%). Para diciembre pasado, San Luis le adjudica una inflación del 6,5 y el CABA de 3,9, guarismo ambos que representan el record inflacionario para un solo mes de los últimos quince años. No por nada Prat Gay suspendió los indicadores del INDEC!! Por su parte, la CTA  estima que la caída de los salarios, en los dos meses que van de gestión conservadora, supera el 10 %. El sesgo crudamente empresarial del gobierno se endurecerá, inevitablemente, a medida que avance el año y las ilusiones capitalistas sobre una rápida recuperación de la economía se derrumben. Claro que lo que ellos  pretenden es que, mas allá de cómo le vaya al país, sus bolsillos sigan engordando. Pero las previsiones son de fuerte viento de frente con grandes tormentas cercanas. El FMI acaba de anunciar que estima  que el PBI de América Latina  caerá por segundo año consecutivo, esta vez  casi un 1 %  (esto no sucedía desde hace 32 años!) y que la economía argentina seguirá en recesión durante todo 2016. La crisis internacional está generando zozobra en todos los países emergentes que estuvieron prendidos a la locomotora china mientras tuvo vapor. Ahora, con el precio de los commodities en picada (perdieron entre el 30 y el 50 % de su valor en dos años!) las economías de la región van cuesta abajo. Basta señalar que solo el año pasado se fugaron de América Latina 200.000 millones de dólares para entender que, más allá de los discursos vacíos de un presidente que sólo recogió palmaditas en Davos,   la situación económica regional es de fuerte crisis, el pronóstico es de agravamiento y augura  fuertes y violentos problemas sociales.
Eso sí, para que nadie diga que Macri incumple su promesa de “POBREZA CERO!”, el INDEC acaba de anunciar que, hasta  mediados de 2017, no habrá mediciones de pobreza, con lo que, efectivamente, por casi dos años, en la Argentina de los capos mafiosos y  los empresarios garcas, no hay más pobres!!

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Revista La Maza N° 67


EDITORIAL
  La anunciada derrota electoral del oficialismo kirchnerista en las elecciones presidenciales viene a poner punto final a un ciclo político y a abrir otro, nuevo y de características imprevisibles en nuestro país, en un proceso que, sin embargo, no aparece como privativo de nuestras tierras. En efecto, la caída estrepitosa del kirchnerismo (pensar que tenía el 55% de los votos hace apenas cuatro años!!) es parte de una tendencia más general en la que los gobiernos populistas que hegemonizaron el poder en la región hacen cola en un dominó fatídico. En la fila se encuentran todos o casi todos los movimientos que, embanderados en legítimas demandas populares, apropiándose de historias de luchas tan heroicas como ajenas, utilizando los recursos del estado le garantizaron al régimen capitalista la salida a la peor crisis continental que vivió la burguesía después de los años 70. Lo hicieron mediante reformas homeopáticas y políticas asistenciales y prebendarías que tenían como único objetivo adormecer las luchas, enfriar los ánimos y, sobretodo, destruir el proceso autonómico que las masas continentales habían comenzado a recorrer. Las diferencias entre ellos son, apenas de grado. Lo esencial les es común, tan común como es el anunciado final de sus caminos. Pero, el ocaso del kirchnerismo reviste algunas características especiales. Hasta ahora no se sabía de alguien que fuera capaz de “chocar una calesita”. Sin embargo, la camarilla gubernamental, con su jefa suprema a la cabeza, desafiando las leyes de la física y la mecánica, lo consiguió. Mucho antes de que se agotaran los márgenes económicos que le dieron sustento, la ambición cesarista, la soberbia, el ataque descontrolado sobre los recursos del estado por parte de sus huestes, los escándalos de corrupción y enriquecimiento inexplicables, la reiteración enfermiza del uso de cadenas oficiales que terminaron siendo cadenas de despedida, la falsificación metódica y sistemática de las cifras y las estadísticas, etc. etc., ya habían menguado notablemente aquella impresionante mayoría electoral del 2011. Las mismas clases medias que acompañaron el dolor de la viuda de Néstor, los mismos que alabaron su entereza y la votaron masivamente aquel octubre, fueron los primeros en darle la espalda cuando descubrieron que el camino emprendido conducía a la ciénaga.
CHOCARON LA CALESITA!!!
Y esas clases medias no esperaron a que la crisis económica hiciera irrupción. Es que se comenzaron a acumular las sombras donde antes había brillo de estrellas. Los aliados elegidos resultaban ser los peores impresentables del viejo cacicazgo peronista. El mismo Fellner que abrazaba a la enriquecida Milagros Sala era designado presidente de su partido. Desde el Chaco miserabilizado, importó a un Jefe de Gabinete que merece ingresar a una galería de comics. Entronó en el senado, primero, a Beatriz Rojkes de Alperovich, señora feudal del Tucumán, incomprensiblemente enriquecida de la mano de su esposo gobernador. Después a Gerardo Zamora, titular de una dinastía de dueños de Santiago del Estero, donde ahora gerencia su esposa. Alabó sin pudores a Gildo Insfran, el asesino de qoms y ladrón de sus tierras. Eligio la mano dura de Berni y sus gendarmes para “dialogar” con trabajadores en huelga por defender sus salarios. Adopto como propios a los peores y más corruptos dirigentes sindicales. Encumbro en codiciadas áreas del poder a un grupo de aventureros y trepadores agrupados en una organización política fundada al solo efecto de amparar el crecimiento patrimonial de sus miembros. Financió con recursos del estado a empresas de medios y a periodistas caros, con pautas siderales y audiencias escuálidas, cuyo único merito era alabar a la conductora de la calesita para ver si les daba la sortija. Y así podríamos seguir con una larga e increíble lista de desaciertos políticos, entre los que la designación de Amado Boudou como vicepresidente o de Aníbal Fernández como candidato a gobernador no son los mayores. Pero la llegada de la crisis económica, el fin de la bonanza, el recorte de las prebendas, el secuestro del “dólar ahorro de las clases medias”, el establecimiento de la inflación como un nuevo impuesto universal, la retracción económica y las sombrías perspectivas que llegan desde el exterior, terminaron por crear el clima de una tormenta perfecta. Al alejamiento de las clases medias y a la hostilidad de un importante sector de la burguesía, se le comenzaba a agregar la indiferencia popular con el destino de un gobierno que ya no remediaba los problemas de los más humildes. Era un escenario que nadie podía negar y que presagiaba, sino el final, al menos serios riesgos a la continuidad oficialista. Pero, claro, una cosa es mirar el cielo desde el llano y el barrio y otra cosa, muy distinta es verlo desde el Patio de las Palmeras, en la Casa Rosada, donde no entran vientos, tempestades ni malas noticias. No se escucha, ahí, el bramido del viento en la tormenta ni el golpeteo descontrolado de la lluvia sobre los pobres techos de chapa: en el palacio solo se oía el batir de los bombos amigos, el aplauso de los fieles alcahuetes y la gritería del puñado de incondicionales del poder. Tal vez fuese el estruendo de esos actos, tan minúsculos como apasionados, lo que les impidió, a todos ellos, oír el ruido de la calesita al chocar con la realidad. Ahora, las consecuencias de su fracaso quedaran como patrimonio del pueblo. Sobre nuestras espaldas caerá el ajuste y la devaluación, el tarifazo y el desempleo. Sobre las de nuestros hijos se abatirá un nuevo ciclo de endeudamiento feroz. Y frente a todos nosotros, se desplegaran los “dueños” del país, sus políticos, periodistas y alcahuetes, para intentar que asumamos, por las buenas o por las malas, el costo de la fiesta ajena.

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Revista La Maza N° 66


EDITORIAL
  Aunque todavía el panorama electoral no se define, las tendencias generales que las encuestas y la realidad política establecen, indican que Daniel Scioli está a un suspiro de ganar las elecciones en primera vuelta. Es que la sucesión de errores de la campaña de Mauricio Macri lo han estancado por debajo del 30 % de los votos, mientras que el candidato peronista está arañando el 40 %. Con un empujoncito más puede cruzar esa barrera crítica y evitarse el suplicio de una segunda vuelta con resultado impredecible. Algo de eso se percibe en el ambiente de la política peronista y nada lo expresa mejor que el salto que están pegando viejos tránsfugas que acompañaban a Massa hacia el acogedor regazo del bonaerense. Los últimos episodios han sido protagonizados por la impresentable Mónica López, una mediocre puntera de Avellaneda, esposa del dirigente sindical Alberto Roberti, hasta ahora jefe de la bancada de diputados nacionales de Sergio Massa. La inexplicablemente millonaria (en un imperdible reportaje a la revista farandulera Caras confeso poseer sólo 240 pares de zapatos!) saltimbanqui, acaba de abandonar a Massa para apoyar públicamente a Scioli. Lo más grosero de la historia es que fue precandidata a gobernadora y que aun encabeza la lista al Parlasur de ese espacio!! Otro “borocotò” es el ex “oligarca rural”, Eduardo Buzzi, ex presidente de la Federación Agraria y conspicuo integrante de la Mesa de Enlace, ahora devenido en “compañero chacarero”. También él sintió el viento de cola que empuja hacia Scioli y, sin siquiera avisarle, dejo plantado a Massa después de haber sido su candidato a gobernador en Santa Fe. Ni que hablar de Diego Bossio, el titular de la Anses y miembro, hasta ayer de La Campora, quien ya ni atiende los llamados de Santa Cruz de tan ocupado que está en besar las manos de Scioli. La lista hacia abajo es larga y todos vienen empujados por el mismo ardiente entusiasmo por los principios que han guiado a los dirigentes peronistas durante décadas: el más importante es el que les dice que siempre hay que ir en auxilio del que va ganando! Y ellos se apresuran, en estampida, en darle cumplimiento. Por si faltaba algún dato, el alineamiento incondicional de algunos de los más “duros” piqueteros kirchneristas detrás de su candidatura, sin consulta alguna con Máximo y su Càmpora, muestran como viene la mano. Ahí están el Movimiento Evita, cuasi transformado en la juventud sciolista, Milagros Sala y Luis D Elìa. Compiten en ver quien jura más alto su lealtad al probable dueño de la billetera y las prebendas, con la misma sinceridad que Mónica López, Buzzi y los demás.
TRÁFICO DE LEALTADES,
LA ÚNICA VERDAD PERONISTA
Pero, no todas son buenas en el quincho de La Ñata. Es que el kirchnerismo puro comienza a olfatear que detrás del sciolismo se está empezando a recrear la antigua alianza de gobernadores, intendentes y punteros que supo articularse detrás de Eduardo Duhalde y que no es, precisamente, una garantía para la impunidad kirchnerista. Las recientes declaraciones del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, que acaba de afirmar, en Nueva York, que el próximo gobierno va a negociar con los fondos buitres una solución a la deuda en litigio, sonó a traición en puertas para el circulo presidencial y constituye un claro anticipo de lo que viene. Es que Urtubey es uno de los gobernadores más cercanos a Scioli y suena como un futuro ministro de su gobierno. La propuesta de reunificar al peronismo bajo el liderazgo del ganador estremece al kirchnerismo que se apresura a contar los porotos que le quedan y a intentar meter funcionarios por todos lados para contrarrestar la ofensiva que perciben se les viene encima. El rumor de que Scioli propondría a Margarita Stolbitzer como miembro de la Suprema Corte de Justicia fue recibida con escalofríos en Balcarce 50. La impunidad tan trabajosamente construida puede pender de un fino hilo con una corte decididamente adversa. Por eso no hay que extrañarse de los gritos desesperados de los desamparados kirchneristas de paladar negro, como la ex defensora de DDHH, Estela Carlotto, clamando por un pronto regreso de CFK después de un breve paréntesis sciolista, cuanto más breve mejor. Sin embargo, valdría recordar que la traición al viejo aliado ha sido la norma de la construcción del poder bonapartista en el peronismo. Menem cagó a Cafiero, Duhalde a Menem y Kirchner a Duhalde. La zaga va a continuar, si Scioli gana, porque en un partido que no es ni partido ni tiene programa ni banderas ni mística lo que manda y disciplina es la caja y manda y disciplina quien maneja la caja. Los mismos que fueron kirchneristas de la primera hora serán, a partir de diciembre, los primeros sciolistas. Claro que todo eso será si los vientos no cambian en estos pocos días que quedan para las elecciones. En tanto, la recesión, el desempleo, las suspensiones, el parate de la actividad económica, el dólar imparable en su escalada ponen de manifiesto el fracaso del modelo de “crecimiento e inclusión” que no fue crecimiento ni incluyo a nadie más que a los funcionarios kirchneristas, como lo demuestra, obscenamente, la cotidiana exhibición de sus inexplicables fortunas. El pueblo humilde soporta como se perpetra esta escalada contra su ya raído poder adquisitivo, en medio del fragor estruendoso de una campaña electoral donde millones y millones de pesos (que podrían ser escuelas, hospitales, vivienda, etc.) se dilapidan en avisos, actos, afiches y matracas. La soporífera acción de los comicios, junto a la inexpresividad de la campaña de los partidos de la izquierda legal, contribuye a que el despojo siga adelante sin mayores quejas. No obstante, pronto se disiparan los humos de estos fuegos de artificio y el régimen mostrará que, más allá del gerente de turno, el remedio es el mismo, sólo que en dosis más fuertes. El inexorable ajuste, la devaluación que todos admiten, el arreglo con los fondos buitres, el recorte del “gasto publico” (eufemismo para no decir que van a recortar en salud, educación, empleo, vivienda, transporte y tarifas) son el programa común de la burguesía. Ante eso se impone prepararnos para la resistencia, organizarnos en cada frente de batalla para defender conquistas que, aun siendo pequeñas, son fruto de grandes luchas. En esas batallas, en las que performances electorales poco importan, se profundizará el debate sobre los métodos y los objetivos de nuestras luchas y se delimitaran los campos. Ante el programa común de la burguesía se imponen el programa y el frente común de los oprimidos y la decisión de ganar las calles para seguir escribiendo páginas de historia como aquellas del 2001.

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Revista La Maza N° 79. Edición especial

EDITORIAL  A 20 años de la mayor gesta  insurreccional de los últimos 50 años resulta difícil de comprender la actual situación política de ...