Revista La Maza N° 42



EDITORIAL
  Las revelaciones periodísticas sobre el lavado de dinero y la fuga de divisas por parte de encumbrados miembros de la camarilla gobernante han sacudido al régimen, dejando al descubierto todas las falacias del modelo kirchnerista y poniendo a la orden del día un generalizado cuestionamiento al gobierno de Cristina Fernández. Desde los dramáticos episodios de las inundaciones, con su interminable secuela de víctimas de la desidia y la corrupción oficial, la ruptura de amplios sectores de la población con éste gobierno ha pegado un salto adelante. No es un proceso explosivo, viene madurando desde hace largos meses al calor del deterioro de la situación económica de los más pobres y de amplias franjas de las clases medias. Tuvo, ya, una fuerte expresión política en ocasión del aniversario de la tragedia ferroviaria de Plaza Once. Fue madurando al calor del aumento incesante de los precios “congelados” por Guillermo Moreno, en un contexto en el que no hay demanda laboral y en que los salarios han perdido notablemente su capacidad adquisitiva. La industria de la construcción, tradicional dinamizadora de toda la economía, es, hoy, uno de los sectores en brutal caída, mientras el comercio minorista acusa una fuerte retracción en las ventas y crece la morosidad en la cadena de pagos. El descontento popular alcanza a sectores importantes de la clase trabajadora que salen a defender sus salarios o sus condiciones de trabajo. Largos días permaneció paralizado el transporte de pasajeros de larga distancia, inmovilizando a decenas de miles de pasajeros e incomunicando al país; los trabajadores judiciales efectuaron tres paros consecutivos de 72 hs. cada uno, en rechazo a las modificaciones a su régimen laboral; los bancarios, después de estériles negociaciones con una de las patronales más beneficiadas por el modelo, se encuentran en estado de alerta y movilización; la menguada producción petrolera fue paralizada por las huelgas de los petroleros en el sur…
En ése contexto, el escándalo protagonizado por el testaferro de Néstor y Cristina, Lázaro Báez, pone al tema de la corrupción generalizada en el centro de la escena. Los miles de millones de pesos, las bóvedas y cajas fuertes en las mansiones patagónicas, los aviones y sus valijeros, las cuentas en el exterior y las millonarias “mejicaneadas” de los “cadetes” hablan, claramente, de lo que han sido estos diez años de gobierno de los exitosos K., al menos en lo que se refiere a sus patrimonios personales. El verso de la reconstrucción económica del país, del surgimiento de una burguesía productiva y desarrollista cae, como fruta podrida, ante el verdadero rostro de esa burguesía: lúmpenes amparados por el Estado que, con aprietes y negociados, se quedaron con fortunas inimaginables. También se explica, desde estos mecanismos, la inexistencia de verdaderas obras de infraestructura que hubiesen evitado las tragedias mencionadas o que hubiesen evitado que nuestro país sea, hoy, absolutamente dependiente en materia energética y esté jugando con fuego al mantener en funcionamiento centrales nucleares caducas y obsoletas.
Mientras una buena parte de la burguesía tradicional que acompañó los primeros años de este gobierno sigue tomando distancias de esta gestión y ya ni atiende sus llamadas, los testaferros siguen peleando por los últimos restos de la abundancia sojera. La estampida del dólar no puede comprenderse sin el rol que cumplen grandes grupos burgueses –oficialistas y opositores‐ fugando divisas. Son los mismos que aprovechan la brecha cambiaria para sobrefacturar importaciones y/o subfacturar exportaciones y, de esa manera, hacerse de los inalcanzables dólares reales y colocarlos en los seguros paraísos externos.

UN INTERMINABLE OTOÑO DE PENURIAS OFICIALISTAS

El mes que acaba de terminar, Abril, ha sido terrible para el gobierno: fue golpeado por los escándalos, fueron silbadas y repudiadas sus principales figuras por los damnificados en las inundaciones y no parece poder controlar una situación económica cada vez más complicada. Pero Mayo no augura nada mejor: ésta decadencia en curso parece un proceso ascendente e irreversible que puede culminar en una profunda crisis política. El conflicto con el aparato judicial puede proporcionarle una paliza al gobierno si declara, como aparece previsible, la inconstitucionalidad de las leyes votadas y le voltea la convocatoria a las elecciones primarias. La demanda de los fondos buitres está llegando a su clímax y no parece que vaya a ser favorable al gobierno el fallo de los jueces yanquis. El descontento social sólo puede crecer y, como no podía ser de otra manera, se ha iniciado un irreversible proceso de éxodo de aliados, encabezado por la nueva estrella de la oposición, Sergio Massa. Más allá del episodio electoral, que bien puede señalar el principio del fin de la hegemonía kirchnerista, una crisis sobrevuela el conjunto de un régimen que, como lo demuestra el ocaso populista, no ha podido reconstruir sus herramientas de dominación. Para aprovechar la decadencia del modelo y recoger sus últimos frutos, afilan sus armas la centro derecha, el viejo peronismo y esa patética reedición de la Alianza que es el FAP de Binner y Tumini. En tanto, adecuando su accionar a los estrechos marcos de una democracia burguesa desacreditada, el Frente de Izquierda insiste en un accionar divisionista y auto proclamatorio que lo aleja de constituirse en la alternativa popular que exige la crisis en ciernes. Los revolucionarios, la izquierda anticapitalista radical, los movimientos libertarios y autonomistas tienen el deber de cerrar filas y acortar diferencias para constituir la unidad de acción en las calles y la protesta directa que sacuda al régimen y abra paso a una nueva situación en la que los oprimidos puedan imponer sus demandas.

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Revista La Maza N° 41


EDITORIAL
  Si algo le faltaba al gobierno nacional para iniciar un 2013 complicado, el temporal que azotó buena parte de Buenos Aires y el área metropolitana, dejando un saldo de casi 60 muertos y centenas de millones en pérdidas, acaba de brindárselo. El temible vendaval que se desató sobre los bonaerenses puede ser atribuido a varios factores, menos a la fortuna. Es la consecuencia inevitable del desastre ambiental que el capitalismo lleva a cabo en su imparable afán de ganancias, cuyo capítulo local es la sojización de nuestras llanuras, con el desmonte, el cambio climático, el agotamiento de los suelos y su incapacidad de absorción de aguas que entraña ese modelo. Y todo eso alentado desde el gobierno y las multinacionales amigas en su voracidad de sojadólares. Pero, también es producto de un crecimiento urbano que jamás tuvo en cuenta la necesidad de la planificación preservando al ser humano como el eje de la civilización. Las ciudades crecen por amontonamiento de pobres, las casas bajas son derrumbadas para construir edificios altos, los parques, árboles y baldíos caen bajo el avance inexorable de la especulación inmobiliaria, mientras los gobiernos sólo miran las comisiones que les dejan los especuladores y las cuentas de los impuestos urbanos. La infraestructura de desagües de la ciudad de La Plata, una de las zonas más afectadas, es la misma de hace cien años.
Algo parecido ocurre en la Capital Federal, mientras, en otras zonas anegadas, directamente, no existe servicio cloacal de ningún tipo. La desaprensión e ineficiencia de los gobiernos capitalistas van de la mano de la voracidad de los capitales predadores del medio ambiente y los resultados no se hicieron esperar. Feroces tormentas de granizo, nevadas insólitas y diluvios bíblicos se suceden mientras los gobernantes se frotan las manos acariciando la recaudación sojera sin atreverse a calcular, siquiera, cuántas cosechas de soja se necesitarán para reparar los daños materiales provocados por el último meteoro. En eso no hay internas, se hermanan en la responsabilidad CFK, Scioli y Macri, agentes del peor capitalismo, ajenos al sufrimiento de un pueblo ya castigado por la creciente miseria (28% de la población es pobre según la Universidad Católica), el desempleo, el trabajo en negro, la inflación, la inseguridad y la ineficiencia de los servicios públicos. Este conmovedor cuadro social pone, dramáticamente, al desnudo la falacia y la mendacidad de los discursos del bienestar con los que se ha pretendido forjar la imagen del gobierno nacional. Sin embargo, las penas del gobierno no se agotarán con el largo lamento de los miles de damnificados que han perdido hasta los colchones y cuyos ecos se harán sentir con dureza en un año de gravitación electoral. Tampoco resonarán solos. La tenacidad de una crisis internacional que golpea con fuerza la economía capitalista dependiente y saqueada que el kirchnerismo se ha empeñado en construir, empuja el dólar negro, fuga divisas, cercena exportaciones, golpea con su producción excedente y comienza a expulsar del empleo a miles de trabajadores y a precarizar su condición laboral a otros tantos. Para un gobierno aferrado al poder como única razón de ser son demasiadas complicaciones al mismo tiempo. Este año el kirchnerismo se apresta
a librar su batalla decisiva: “reelección o muerte” pareciera ser la divisa de ésta pandilla que ahora se llama “cristinismo”. No se trata de una pagana e infantil adoración por el poder, sino de una más terrenal y comprensible necesidad de asegurar la continuidad para sus negociados y de imponer, merced a la acción inexorable del tiempo y la continuidad de influencias y aprietes, la necesaria impunidad que permita disfrutar de los beneficios cosechados en las arcas estatales.
Pero “las desgracias nunca vienen de a una”, dice el refrán. Faltaba una, la más imprevista, la más inesperada y, en consecuencia, la más dolorosa: el “cura-jefe de la oposición” acaba de ser ascendido a “mariscal en jefe” de los 1200 millones de cristianos (40 habitan este país). El cura Bergoglio ahora es, “Su Santidad” el Papa Francisco; el que les hablaba a un puñado de seguidores en la Catedral porteña, ahora “bendice” a millones en todo el mundo; el que se reunía a escondidas con patéticas figuras de la oposición criolla ahora recibe las reverencias de los poderosos del mundo. Lamentablemente para el kirchnerismo, Francisco sigue siendo el crítico Bergoglio, y continúa censurando su autoritarismo, su desprecio por los pobres, su utilización de la caja pública para el lujo personal y su ambición de perpetuidad. Y se lo hizo saber, en persona a CFK cuando, en público y ante las cámaras, la mandó a leer el pensamiento de los obispos, para “que vaya pescando lo que opinamos”. No es mucho como critica para un gobierno que ha hecho méritos para consagrarse entre los más entreguistas y corruptos de nuestra historia. Tampoco se podía pedir otra cosa: Francisco no es un enemigo sino un fiel servidor del capitalismo. Pero, esa crítica de Bergoglio, aunque acotada a los modos de ejercer el poder, implica necesariamente un profundo conflicto con los intereses de la pandilla gobernante. Y mucho más cuando se conjuga con la larga serie de infortunios que sacuden su hegemonía. Un sueño acaba de morir, aunque sus protagonistas todavía no lo registren: la eterna reelección se evapora de las manos de un gobierno encaminado a un largo otoño y un duro exilio de las mieles del poder.
Claro que los pobres no tienen muchos motivos de alegría en las desgracias ajenas. A éste kirchnerismo decadente le sucederá el viejo peronismo o la nueva Alianza, ávidos de volver a manipular las cajas, de seguir sosteniendo la entrega y el saqueo, la sojización que desertifica la llanura, las barbaries minera y petrolera que destruyen el ambiente, en continuar pagando la deuda eterna y, sobretodo, en mantener la opresión y la miseria de la gran mayoría del pueblo, sobre la que se sostienen todos esos privilegios. Será un tránsito de amo, un cambio de collar perpetrado mediante los mecanismos tramposos de la democracia burguesa y sus elecciones, lamentablemente legitimadas por una izquierda para la que cuentan más las urnas que los puños de los oprimidos. En tanto, en la pobreza profunda, en la desesperanza sostenida, en el desamparo largo va creciendo la bronca de los oprimidos. No se detiene ante urnas ni votos; estalla, incontenible, de cuando en cuando, cada vez con mayor fuerza. Así fue en la Navidad pasada, cuando decenas de miles de pobres atacaron centenares de supermercados. Así fue cuando los pobres del Barrio Mitre, en Saavedra, ocuparon el shopping de Elsztein que les inunda sus precarias casas. Así va sucediendo en una marea creciente que busca cauce. Es obligación de la izquierda revolucionaria y libertaria acompañar y alentar su búsqueda de rumbo, en la certeza de que tiempos fundacionales golpean a nuestras puertas.

“LAS DESGRACIAS NUNCA VIENEN DE A UNA…”

Sin embargo, las penas del gobierno no se agotarán con el largo lamento de los miles de damnificados que han perdido hasta los colchones y cuyos ecos se harán sentir con dureza en un año de gravitación electoral. Tampoco resonarán solos. La tenacidad de una crisis internacional que golpea con fuerza la economía capitalista dependiente y saqueada que el kirchnerismo se ha empeñado en construir, empuja el dólar negro, fuga divisas, cercena exportaciones, golpea con su producción excedente y comienza a expulsar del empleo a miles de trabajadores y a precarizar su condición laboral a otros tantos. Para un gobierno aferrado al poder como única razón de ser son demasiadas complicaciones al mismo tiempo. Este año el kirchnerismo se apresta a librar su batalla decisiva: “reelección o muerte” pareciera ser la divisa de ésta pandilla que ahora se llama “cristinismo”. No se trata de una pagana e infantil adoración por el poder, sino de una más terrenal y comprensible necesidad de asegurar la continuidad para sus negociados y de imponer, merced a la acción inexorable del tiempo y la continuidad de influencias y aprietes, la necesaria impunidad que permita disfrutar de los beneficios cosechados en las arcas estatales.
Pero “las desgracias nunca vienen de a una”, dice el refrán. Faltaba una, la más imprevista, la más inesperada y, en consecuencia, la más dolorosa: el “cura-jefe de la oposición” acaba de ser ascendido a “mariscal en jefe” de los 1200 millones de cristianos (40 habitan este país). El cura Bergoglio ahora es, “Su Santidad” el Papa Francisco; el que les hablaba a un puñado de seguidores en la Catedral porteña, ahora “bendice” a millones en todo el mundo; el que se reunía a escondidas con patéticas figuras de la oposición criolla ahora recibe las reverencias de los poderosos del mundo. Lamentablemente para el kirchnerismo, Francisco sigue siendo el crítico Bergoglio, y continúa censurando su autoritarismo, su desprecio por los pobres, su utilización de la caja pública para el lujo personal y su ambición de perpetuidad. Y se lo hizo saber, en persona a CFK cuando, en público y ante las cámaras, la mandó a leer el pensamiento de los obispos, para “que vaya pescando lo que opinamos”. No es mucho como critica para un gobierno que ha hecho méritos para consagrarse entre los más entreguistas y corruptos de nuestra historia. Tampoco se podía pedir otra cosa: Francisco no es un enemigo sino un fiel servidor del capitalismo. Pero, esa crítica de Bergoglio, aunque acotada a los modos de ejercer el poder, implica necesariamente un profundo conflicto con los intereses de la pandilla gobernante. Y mucho más cuando se conjuga con la larga serie de infortunios que sacuden su hegemonía. Un sueño acaba de morir, aunque sus protagonistas todavía no lo registren: la eterna reelección se evapora de las manos de un gobierno encaminado a un largo otoño y un duro exilio de las mieles del poder. Claro que los pobres no tienen muchos motivos de alegría en las desgracias ajenas. A éste kirchnerismo decadente le sucederá el viejo peronismo o la nueva Alianza, ávidos de volver a manipular las cajas, de seguir sosteniendo la entrega y el saqueo, la sojización que desertifica la llanura, las barbaries minera y petrolera que destruyen el ambiente, en continuar pagando la deuda eterna y, sobretodo, en mantener la opresión y la miseria de la gran mayoría del pueblo, sobre la que se sostienen todos esos privilegios. Será un tránsito de amo, un cambio de collar perpetrado mediante los mecanismos tramposos de la democracia burguesa y sus elecciones, lamentablemente legitimadas por una izquierda para la que cuentan más las urnas que los puños de los oprimidos. En tanto, en la pobreza profunda, en la desesperanza sostenida, en el desamparo largo va creciendo la bronca de los oprimidos. No se detiene ante urnas ni votos; estalla, incontenible, de cuando en cuando, cada vez con mayor fuerza. Así fue en la Navidad pasada, cuando decenas de miles de pobres atacaron centenares de supermercados. Así fue cuando los pobres del Barrio Mitre, en Saavedra, ocuparon el shopping de Elsztein que les inunda sus precarias casas. Así va sucediendo en una marea creciente que busca cauce. Es obligación de la izquierda revolucionaria y libertaria acompañar y alentar su búsqueda de rumbo, en la certeza de que tiempos fundacionales golpean a nuestras puertas.

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Revista La Maza N° 40


EDITORIAL
    DEMOCRACIA EN TIEMPOS DE CRISIS
  El discurso de CFK abriendo las sesiones ordinarias del Congreso, el pasado 1º de marzo no será registrado como el mensaje de una presidenta que entiende la situación económica y social que aflige a su pueblo, sino, más bien, como una serie de obviedades y auto elogios enumerados ante una barra de incondicionales y aplaudida por unas escasas 6.000 personas prolijamente ¿ “movilizadas” por los aparatos afines. Sin embargo el trasfondo del discurso de CFK anticipa la aceleración del giro a la derecha del gobierno. No lo hace por lo que dice, sino, precisamente por lo que omite. Nadie encontrará, en las soporíferas cuatro horas (¡!) de perorata presidencial ni una sola referencia a la inflación que carcome los ingresos de los pobres como un impuesto ineludible, ni registro de la persistencia inacabable de los cortes de luz, ni constancia del elevamiento a juicio de sus dos Secretarios de Transporte (Jaime y Schiavi) por la tragedia de Once. Tampoco hallará alguna línea que recoja la angustia de los desempleados, de los decenas de miles de trabajadores que han perdido su empleo el último año, ni una promesa de acabar con el confiscatorio impuesto a las ganancias del salario (¿?). Menos aún hallará señales de que el gobierno se apresta a terminar con el saqueo de las mineras y con el desastre del transporte público, o que se disponga a gravar la renta usuraria, a combatir el latifundio sojero y promover la soberanía alimentaria, a respetar el 82 % móvil de las jubilaciones o a aumentar los planes sociales de los que sigue dependiendo la vida miserable de millones de argentinos. No, nada de eso. El país real no entró de su mano a un Congreso donde hace muchos años que no se debate ningún tema que resuelva los problemas del pueblo pobre. Una vez más, como viene repitiéndose en una sucesión agobiante de discursos, el relato kirchnerista se reduce a una interminable alabanza de virtudes propias con las que pretende edificar una dudosa mascara "liberadora".
Por otra parte, en ese discurso, CFK acaba de anunciar su intención de doblegar a los pocos jueces que le permanecen ajenos. Es parte de su ofensiva por la perpetuidad y por asegurarse el refuerzo del control estatal de las protestas sociales. Esta banda de aventureros políticos que constituyen el kirchnerismo, empachado del brillo del poder y de las mieles del Tesoro Nacional, se apresta a librar una batalla decisiva para su supervivencia, la batalla por la perpetua re-re-elección de su jefa y de su corte. Y para ello debe controlar todo el aparato judicial y, a la vez, ponerlo, incondicionalmente, al servicio del disciplinamiento social. Si se propusiese la re-re-elección “por derecha”, debería remontar una cuesta extremadamente difícil de subir: conseguir los dos tercios del total de los miembros de ambas cámaras, los que en sesión especial debería aprobar la reforma constitucional que la habilite. Sin embargo, como buena camarilla lumpen y arribista, el kirchnerismo está siempre dispuesto a romper los propios preceptos de la institucionalidad del régimen burgués para mantener sus privilegios. Y ya lo ha demostrado largamente. Por eso nadie debería sorprenderse de que, si obtiene un resultado electoral mediocre pero no lapidario, fuerce leyes y juzgados e imponga la reforma desde posiciones ilegales pero aún fuertes. No se trata de que le guste o no forzar las leyes: es algo mucho más importante, es cuestión de vida o muerte para sus negocios, fortunas personales e impunidades. No se irán por las buenas ni porque una ley, papel escrito al fin y al cabo, o un juez, vulgar empleado público en última instancia, se los ordene. Sin embargo, el problema del autoritarismo kirchnerista debe enmarcarse en una tendencia más general originada en la crisis internacional del capitalismo. La democracia burguesa, forma “civilizada” de la dictadura de la burguesía sobre las clases oprimidas, está empezando a dejar de funcionar en todos los países, aún en los de mayor tradición democrática. Y no por senil, que lo es, sino porque la crisis económica golpea sin cesar contra todos los pilares que la hicieron posible y genera la aparición de formas cada vez más autoritarias de gobierno. No es pensable una democracia burguesa sustentable en el marco de la violación sistemática de los contratos sociales que le dieron legitimidad. Y esos contratos, escritos en casi todas las constituciones capitalistas, hablan de derechos sociales, del derecho al trabajo, a la vivienda, a la educación, a la salud, al medio ambiente, etc. etc. Esos derechos son los que le dieron alguna significación a las democracias burguesas durante gran parte del siglo pasado. Pero, la necesidad tiene cara de hereje y cada vez que los capitalistas debieron ajustarse los cinturones por las crisis provocadas por ellos mismos, decidieron, invariablemente, usar el cinturón para azotar el lomo de los pobres, pisotear el pacto social y la legitimidad democrático burguesa e imponer gobiernos autoritarios. La peor expresión de esto fue el fascismo, pero no fue la única y fue sistemática ésta huida a la derecha de la burguesía ante el rigor de la crisis y el espanto de una revuelta social. Hoy mismo, en Europa, esa legitimidad democrático burguesa está siendo puesta en tela de juicio por las movilizaciones masivas que no reclaman el socialismo, sino, apenas, el respeto de los derechos y garantías obtenidos por siglos de lucha y sangre obrera. La respuesta es represión legal e ilegal, judicialización de los activistas, cárcel para los revoltosos y autoritarismo creciente. Ese es el motivo fundamental que está detrás del giro a gobiernos reaccionarios, “imperiales”, represores, amparados en el uso desvergonzado del monopolio estatal de los medios de comunicación y control social. Por eso el rumbo general hacia la autocracia de CFK es una consecuencia casi inevitable de la crisis capitalista agónica y global, de la que su gobierno es parte, que obliga a reforzar el aparato represivo del estado y a extremar las medidas de control social. Los hoy casi 6.000 luchadores procesados (entre los que se encuentran los presos de Bariloche y Corral de Bustos, los petroleros perseguidos de Las Heras, los trabajadores de Kraft, Pepsico o el Garrahan, los estudiantes de la FUBA, los inquilinos procesados por okupas y varios de los que hacemos LA MAZA) dan cuenta cierta del verdadero propósito del giro a la derecha del gobierno. La crisis no admite medias tintas y se burla de las máscaras progresistas de los guardianes de los opresores. Esta es la batalla que está planteada entre el pueblo oprimido y los explotadores y, por su naturaleza esencial, no se ganará apelando a los buenos modales ni a recursos legales o electorales cada día más limitados y bastardeados. Y el camino para hacerlo es construyendo el Frente Unico de los Revolucionarios Anticapitalistas, para terminar de una vez para siempre con los parásitos explotadores que conducen a la humanidad a la barbarie. El futuro está en el sitio donde siempre se construyó: en las calles, en las barricadas, en los piquetes, en las medidas de acción directa, en las tomas de fábricas y casas, en fin, en todos los rincones de la sociedad donde los que luchan puedan darle un golpe al único derecho que respetan los poderosos, el derecho de ser propietarios de la sociedad.
Todos los medios son buenos, incluso algunos de los legales!!

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Revista La Maza N° 39


EDITORIAL
  Cada fin de año impone balances y cotejos de cálculos y estimaciones previas con los resultados de doce meses de trajín. Muchas veces, ese ejercicio arroja sorpresas, gratas o no. Otras, como ahora, es, simplemente, una comprobación de como siguen actuando las profundas fuerzas de la historia y la lucha de clases contra la dominación capitalista internacional, doblegando la voluntad de muchos de sus protagonistas por enderezar el rumbo. En este 2012 que termina, la crisis que sacude al capitalismo ha cumplido cuatro años de vitalidad creciente y ritmo ascendente. Han seguido fracasando, una tras otra, las recetas del capital financiero para estabilizar la economía metropolitana y, a la vez, seguir asegurándose sus descomunales beneficios usurarios. Después de Grecia le llegó el turno a España, devorada por la agitación social, el desempleo y la recesión y amenazada su propia integridad estatal. Francia misma, no ha resistido sino unos meses al canto de las sirenas del gobierno “socialista” de Hollande y se precipita hacia la recesión, mientras la economía alemana comienza a dar claros síntomas de agotamiento. Una inédita y activa huelga continental, transformada en pelea callejera, paralizó a varios países del Viejo Continente marcando un camino que, sin dudas será largamente transitado en 2013. En tanto, los gobiernos europeos siguen intentando equilibrios en una floja y angosta cuerda al borde del precipicio, entre las demandas insaciables del capital financiero y la creciente resistencia popular, con burguesías divididas y aparatos reformistas que poco y nada pueden brindar en pos de la resurrección económica y la paz social. El gobierno del banquero Mario Monti, en Italia, acaba de sucumbir ante esos embates. Duró apenas un año. Mariano Rajoy se sacude ante los golpes de una sociedad a punto de estallar, acorralado por la intransigencia del Banco Europeo y Angela Merkel. No es mejor la situación de Passos Coelho en Portugal ni de los demás gobernantes de la región.
Los EE.UU., sorteado el escenario electoral, sigue en el marasmo del estancamiento mientras asoman, por doquier, síntomas de descomposición social y comienzan a aparecer fuertes protestas sociales. En tanto, la locomotora capitalista, China, se ha visto sacudida por una inédita pelea política en su cúpula, provisoriamente saldada con la purga violenta del ala populista. No es otra cosa que un reflejo en las filas de la “burguesía roja” de profundas conmociones y disturbios sociales, que están pasando de la aldea a la ciudad y de los campos a las fábricas y que cuestionan las terribles condiciones de trabajo y los salarios miserables impuestos por estos singulares “comunistas” (¡!). La pérdida de la hegemonía imperial se manifiesta en la creciente inestabilidad de todo el entramado de las relaciones capitalistas, donde los estados y las potencias regionales intentan aprovechar las rendijas que la dominación declinante les deja, desatando guerras comerciales, zagas proteccionistas y resucitando viejas rivalidades y apetencias. Las revoluciones árabes han trastocado el mapa político no sólo de las burguesías del Medio Oriente sino de una trabajosamente construida fortaleza israelita, la que ha quedado expuesta en situación de extrema vulnerabilidad. Su imposibilidad de atacar a Irán, el repliegue obligado en la batalla contra Gaza, el reconocimiento de Palestina en la ONU son datos que ilustran el creciente aislamiento del estado fascista judío, antesala política de su liquidación estatal. Y poco y nada puede esperar de su padrino: la desventura iraquí, el pantano militar afgano, la resistencia popular a cualquier otra aventura bélica, el creciente rechazo hacia las alianzas con Israel y el agotamiento de los recursos presupuestarios son los condicionantes que el lobby judíofascista en USA no ha podido sortear para obtener el habitual apoyo incondicional del imperio a su política criminal.

NO ES EL FIN DEL MUNDO, SINO EL FIN DEL CAPITALISMO

La crisis genera estancamiento, pero no se estanca: acentúa su generalidad, profundiza su complejidad y derriba diversidades y fronteras. Desde la economía se ha instalado en la cultura, en la política y en la guerra; golpea a todos los países y a todas las regiones; no hay actividad social ni intelectual que le sea ajena. La crisis es el común denominador de la época. 2012 no ha sido el fin del mundo, tal como pretendían algunos desopilantes intérpretes de las culturas mayas. Pero sí es verdad que el mundo capitalista ha dado nuevos e irreversibles pasos hacia su definitiva destrucción. Claro que eso no sucederá como un hecho natural o biológico; la violencia social es la necesaria partera de la historia, una historia que está dando sobradas pruebas de madurez y que reclama, hasta con urgencia, para que ese cambio se produzca. La progresiva resistencia social al ataque capitalista, su extensión universal, la pérdida acelerada de liderazgo y hegemonía de los aparatos traidores (estalinistas, castristas, reformistas, bolivarianos…), la aparición de una nueva generación de luchadores forjada en estos años de resistencia, la legitimación de métodos de acción directa, la aparición de organismos autónomos de centralización de la lucha, la descomposición de los aparatos estatales, prefiguran un escenario de muerte cercana del viejo régimen y de inicios de una nueva época en el devenir de la humanidad. Se construirá lo nuevo destruyendo lo viejo, demoliendo sus muros, pisoteando sus aparatos de privilegio y explotación, disolviendo su estructuras de dominación económica, social, política, cultural y militar. Ese es el requisito del progreso y esa es la ley lógica del desarrollo social. En ese camino, los pueblos del mundo irán forjando una nueva conciencia social, una identidad universal de hermandad de los oprimidos y armonía con la naturaleza, una voluntad de construir juntos, sin patrones pero sin jefes, una era de socialismo y libertad, antesala de la verdadera historia humana.

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Revista La Maza N° 38

EDITORIAL
  Cuando este número de LA MAZA esté en la calle, se estará produciendo en Europa un hecho sin precedentes en la historia reciente. Convocada, inicialmente, por la reformista Confederación Europea de Sindicatos, el 14 de Noviembre se realizará una protesta popular continental. Concebida más como una protesta simbólica ante la magnitud de las conquistas perdidas que como un paso inicial para poner en las calles a los pueblos de Europa y derrotar al capitalismo salvaje, todo parece indicar que esa vergonzosa moderación de sus convocantes está siendo desbordada por la terrible bronca de los explotados y por la acumulación de luchas nacionales y parciales con las que ha arrancado el otoño boreal. En principio, todas las centrales sindicales españolas, incluyendo a las anarquistas, convocan a la huelga ese día. Lo mismo hace el principal agrupamiento sindical portugués, la CGT, que viene de protagonizar dos grandes manifestaciones contra el gobierno conservador. En Bélgica, el sindicato "socialista", con casi dos millones de afiliados convoca a lo que llama "una jornada histórica". Las principales centrales griegas se sumarán a la medida, mientras la CGT Italiana -la mayor central del país- adhiere con un llamado a parar cuatro horas ese día. En tanto casi todos los agrupamientos franceses han convocado a movilizaciones acompañadas, en muchos casos, por abandono de tareas. Algo similar sucede en Austria, Rumania y otros países de la eurozona. Pero lo verdaderamente significativo es la adhesión que se está produciendo en los grupos, sindicatos y organizaciones autónomas y revolucionarias, las que están haciendo una gran campaña de agitación convocando a medidas de acción directa en todo el continente y llamando a desbordar los planteos pacifistas de la C.E.S. Aunque se trate, todavía de una respuesta débil en relación a la magnitud del ataque sufrido por los pueblos del viejo continente, es evidente que la resistencia popular crece a pasos agigantados en toda la región y empieza a poner en aprietos a sus gobiernos. Las protestas vienen creciendo en cantidad y violencia desde fines del verano europeo, tal como se ha registrado en el último mes en Portugal, Francia, España, Grecia e Italia. Todavía estas protestas no han logrado derribar a los gobiernos impuestos por el capital usurario, pero han estado a un paso de hacerlo en Grecia y Portugal. Una lenta pero inexorable acumulación de fuerzas, experiencias e ideas se está produciendo entre los pueblos europeos, arrastrados a la opresión y la miseria por los gobiernos serviles. Una nueva situación madura en sus conciencias y no tardará en expresarse en acciones insurreccionales de consecuencias revolucionarias. Y lo hace ante la constatación del fracaso de todas las tentativas burguesas de superación de la crisis desatada en 2008. Cada paso anunciado por las potencias centrales hacia la solución es, en realidad, un nuevo empujón hacia el abismo. Esos ensayos sólo potenciaron la crisis hasta niveles nunca alcanzados imponiendo la contracción económica y la miseria para los pueblos como una tendencia sostenida y de larga duración, que sólo puede conducir a la guerra social. La huelga continental del 14 N es un avance en la resistencia popular y se transformará en el punto de partida de las grandes insurrecciones continentales que se avecinan y que cambiarán el curso mundial de las luchas anticapitalistas.

UN NOVIEMBRE DE LUCHAS EN EL MUNDO

Como anticipando lo que se viene, el jueves 1o. de Noviembre, la Ciudad de Buenos Aires fue paralizada por una enorme concentración convocada por dos de las CGT opositoras, la de Barrionuevo y la de Moyano. Miles de trabajadores, con un inusitado acompañamiento de pobres de los barrios marginados, coparon el centro de la Ciudad. Llegaron hasta allí en centenares de micros destartalados, camiones de reparto y cualquier cosa con ruedas que los acercase. Los estacionaron a lo largo y ancho de la 9 de Julio, bloqueando su circulación en todos los sentidos. La Ciudad fue un caos de piquetes hechos no por piqueteros pero sí por muy parecidos argentinos, en su origen y domicilio, al de aquellos que formaban contingentes de hambreados que ocupaban la ciudad antes de que el régimen cooptara a sus dirigentes y los transformase en funcionarios muy bien pagos. Reclamaban por las obras sociales saqueadas, por la nueva ley de ART, por los salarios que no alcanzan, por la inflación que no se detiene, por los impuestos a la ganancia que pagan los pobres, por las jubilaciones de hambre... La inmensa mayoría de ellos, sin dudas, votó a CFK hace un año y lloró a NK hace dos años. Ahora, esos miles y miles de humildes ciudadanos, dejaron en soledad absoluta y patética ambos aniversarios, desapercibidos para todos menos para la minoría orgánica y acomodada integrada al gobierno y no vacilaron en acompañar a dirigentes como Moyano o Barrionuevo (¡!) en el reclamo por mejores condiciones de vida. Pero, vista en la perspectiva del duro mes que será noviembre, esta protesta no es más que un preparatorio de lo que, todo parece indicar, será una gran jornada de lucha y movilización popular para fines de mes, convocada por las CGT opositoras, la CTA, la izquierda y las organizaciones independientes. El reclamo es el mismo, se exprese como se exprese. Las condiciones de vida de los humildes, de los trabajadores asalariados y de los que están en negro, no cesan de empeorar. La miseria golpea las puertas de los oprimidos, el desempleo azota a los gremios -como la construcción donde se refugian los trabajadores menos calificados, la plata no alcanza... Y, a poco andar el mes, volverán a sonar las cacerolas de la clase media y de la oposición de derechas, como para mostrar que las protestas vienen de todos lados y de cualquier modo.
Alejado de tanto malestar social, el gobierno de CFK y su nuevo partido, Unidos y Organizados, se apresta para librar la batalla final contra lo que ha definido como el enemigo monopólico de la Nación: el Grupo Clarín. Extraña guerra ésta de dos viejos y buenos socios, que han compartido grandes momentos e inmejorables negocios. Extraña guerra para ser librada en nombre del "anti monopolio", por un gobierno que si hay algo que lo caracteriza es ser socio de todos los grandes monopolios. Extraño discurso el de estos "progresistas", que antes se arrodillaban ante los "burgueses buenos" y ahora lo hacen ante los "monopolios buenos". Extraña gesta patriótica, ésta que se produce ante la indiferencia de la mayoría de los humildes que saben que nada bueno pueden esperar, ni para ellos ni para la Patria, de ninguno de los contendientes y que sólo pueden confiar en sus propias fuerzas para construir un futuro de libertad e igualdad .

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EDITORIAL
  La crisis internacional, que ahora ha tomado como epicentro a la Unión Europea, sigue profundizando su rumbo hacia la desarticulación general del régimen capitalista. Tambalean empresas, bancos, instituciones, gobiernos, legitimidades, certezas y verdades que se suponían intocables. Se estremecen partidos centenarios y líderes carismáticos repudiados por los mismos ciudadanos que los acaban de votar. Sorprende con una respuesta popular cada vez más masiva, contundente, global y ajena al control de los siempre dispuestos aparatos reformistas, tradicionales y remixados. La crisis se sucede de manera espasmódica, pega saltos bursátiles, combina euforias fugaces con profundos desazones; entremezcla la sensación de doblegar a los indómitos mercados especulativos con el desánimo de aceptar que se trata de algo mucho más profundo que desarreglos de deuda y bolsas. Desnuda la fragilidad de lealtades y sociedades que no resisten al más mínimo estremecimiento bursátil; se muestran los dientes, gruñendo, naciones y gobiernos que se juraban hermandad eterna…Nunca, en décadas, ha sido tan incierta y endeble como ahora la arrogancia de eternidad del capitalismo.
En Grecia, un desprestigiado Giorgios Papandreu, primer ministro social-traidor, acorralado por las huelgas y la violencia creciente de las protestas y acosado por la intransigencia usuraria de los acreedores –liderados por Sarkozy y Merckel- ha decidido dar un paso al costado. Ha convocado a un plebiscito para que sea el enardecido pueblo helénico quien decida aceptar o no el pliego de rendición –con quita minina de deuda incluido- , que no otra cosa es el nuevo salvataje propuesto.
Sigue así el camino de Islandia, donde, después de grandes luchas el pueblo logró un referendo para decidir si pagar o no la deuda exigida por los bancos ingleses y, por dos oportunidades consecutivas, masivamente rechazó hacerse cargo de la factura de los usureros. La noticia sacudió a una ya sacudida economía internacional. No hubo bolsa que no cayera, no hubo analista que no señalase que Grecia se iba del euro, que los acreedores no iban a cobrar nada y, hasta hubo quienes profetizaron –en el previsible caso de que triunfase el NO! en esa elección- la necesidad de una intervención militar colonial sobre tierra helénica para garantizar lo imposible: el pago. Con Grecia “colgada del pincel”, el sacudón se desplaza a Italia, tercera economía de la U.E. y primer burdel del proxeneta Berlusconi, y se hace terremoto. Si la península sigue como va, barranca abajo, la U.E. y su monstruito, el euro, tienen los días contados. En realidad, la situación griega amerita decir que el proyecto europeísta ya está irremediablemente quebrado. Pero no todo es confusión en este vertiginoso proceso de decadencia civilizatoria: algunas cosas se aclaran cada día más. Una de ellas es el agotamiento de las mentiras de los reformistas, se llamen, estalinistas, social demócratas, maoístas, “tercer mundistas” o “foristas” (la “intelligentzia” de los foros sociales), que han pretendido adjudicar la crisis al “neoliberalismo”, a los usureros y a la preeminencia de la especulación sobre la producción. Encubren su cerrada defensa del régimen capitalista, que es quien está verdaderamente en agonía y al que pretenden revitalizar curándole sus males y excesos. Son tan reformistas que, como decía Engels, creen que el socialismo es el capitalismo sin sus defectos y maldades!! Entonces proponen impuestos a los especuladores, en lugar de pregonar la expropiación revolucionaria de los bancos; proyectan economías capitalistas “más reguladas” en vez de bregar por la economía socialista gestionada por los trabajadores; suplican por “mayor democracia” para aplazar la revolución socialista hasta el día del apocalipsis; piden asistencia social para los oprimidos, en lugar de justicia social sobre la ruina de los opresores; hablan de “redistribuir la riqueza” cuando de lo que se trata es de apoderar a los explotados de la riqueza que ellos producen y les expropian los capitalistas que alimentan con sus migajas a éstos crápulas de la conciliación de clases y la entrega. Pero no sólo son consejeros del amo capitalista: actúan también como guardianes del orden -tal como lo están haciendo en Grecia e Italia- y son los artífices de la campaña de desprestigio de toda resistencia popular, especialmente si es violenta, en nombre de una “pureza académica del izquierdismo bien entendido”. Así, los mismos que bancaron a los gobiernos laboristas traidores, repudiaron a los “vándalos” en Gran Bretaña; así los alcahuetes de Khadaffi, los que durante años alabaron al gorila beduino, ahora engloban en el rótulo de “mercenario” a toda la resistencia popular libia; así descalifican, tildándolos de “aventureros y provocadores” a los anarquistas, a los autonomistas, a la juventud radicalizada italiana, española o griega, en fin a todos aquellos que no han sido domesticados y que no comen alimento de perro faldero. Pero, su vuelo es más corto que el de una gallareta: la dinámica de la crisis capitalista, por un lado y el crecimiento y radicalización de las protestas por el otro, los está transformando, al igual que sus amos, en cosa del pasado.

SE ACABÓ LA ÉPOCA DEL TERO

En tanto, en la periférica Argentina y pese al pregonado blindaje “nac & pop”, la crisis acaba de arribar a éstas lejanas playas. De pronto, debutamos noviembre con control de cambios, con exigencia de repatriación de divisas a las mineras, petroleras y aseguradoras, con suspensiones de personal en la industria automotriz -brasilero dependiente-, con la eliminación parcial de subsidios al consumo de gas, energía y agua para varios sectores empresariales y otras medidas tendientes a un ajuste del gasto público en vistas a la época de vacas flacas que ya llega. Mientras un sector del gobierno y la burguesía pretenden reforzar sus posiciones volviendo al festival de bonos y deuda externa, con sus premios, cometas y corruptelas, otro sector se orienta más al ajuste y a la reducción drástica de subsidios, al achique salarial y a medidas selectivas y parciales de aumento de la recaudación. Claro que el eclecticismo del modelo le permite “vender” como progresista, por igual, ambas recetas antipopulares, juntas o por separado. Lo cierto es que los tiempos del tero –gritar en un lado del potrero y poner los huevos en el otro- han llegado a su fin y comenzaremos a vivir los mismos vértigos, angustias y convulsiones que hoy estremecen a Europa. El gobierno del 54% tiene todas las herramientas políticas a su alcance para hacerle pagar la crisis a sus responsables; el problema es si querrá ponerle los cascabeles a un gato tan cercano a sus intereses y tan preciado en sus afectos. Nosotros creemos que no, que elegirá seguir el mismo camino de sus amigos del G 20 y que descargará sobre los hombros del pueblo el peso de la recomposición capitalista. En cualquier caso, sólo la organización autónoma de los oprimidos enarbolando un programa anticapitalista, socialista y libertario podrá torcer el rumbo y hacer que esta sociedad de explotación y barbarie sea, apenas, un recuerdo trágico en la historia humana.

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Revista La Maza N° 28


EDITORIAL
  La insólita detención del dirigente ferroviario Rubén Sobrero y otros miembros del Cuerpo de Delegados del Ferrocarril Sarmiento ha tenido la virtud de anticipar, con claridad meridiana, la estrategia que el gobierno “progresista” prepara para disciplinar al movimiento obrero en vísperas de la crisis económica y social. Desde la modalidad misma con la que fue llevada a cabo –violentamente, de madrugada y por efectivos de civil aterrorizando a la familia hasta la declarada connivencia del Jefe de Gabinete con el juez -al punto de anticipar datos que el secreto del sumario le impedía conocer a los propios abogados de los acusados- pasando por la vergonzosa campaña de demonización de los luchadores emprendida desde los más ortodoxos medios y agrupaciones oficialistas -el semanario Sur y La Cámpora-, todo indica que estamos ante el anticipo de un plan general represivo para enfrentar las inevitables protestas sociales que se avecinan. Entre gallos y medianoche, el gobierno acaba de anunciar la progresiva eliminación de los subsidios a las tarifas del gas y la luz, lo que implica un aumento general de tarifas del orden del 50 al 70 % -según los consumos- en los próximos meses. Así mismo, no es un secreto que el gobierno analiza recortes en todos los subsidios tarifarios, incluido el transporte público, como modo de adecuar sus finanzas al nuevo escenario internacional. La abrupta caída del 20 % en el precio de la soja en los mercados internacionales en las últimas dos semanas de septiembre representa una pérdida en la recaudación fiscal –retenciones- de casi 4.000 millones de dólares. Mas difícil de evaluar, pero no menos impactante, es el incipiente conflicto comercial con el Brasil, originado en la constante devaluación del real impulsado por el gobierno de Dilma para proteger su mercado interno e impulsar sus exportaciones. Pero sí ya se puede apreciar un anticipo con la abrupta caída del flujo turístico de ese país hacia el nuestro, que representaba uno de cada tres dólares ingresados por ese rubro a nuestra economía. Por si fuera poco, la FIAT cordobesa, ante las restricciones brasileras, ha suspendido a todo un turno de producción durante un mes! No tenemos afán de abrumar con cifras y datos, pero ellos valen en tanto ilustran una tendencia general: la crisis ha llegado a las “blindadas” playas del “nac & pop” gobierno y poco y nada han podido el Amado guitarrista en motocicleta ni el guitarrero Secretario de Comercio por evitarlo. El “modelo envidiado por todos” tenía un blindaje que se parecía más a la truchada de cartón del Mago de Oz que al hombre de hojalata!! Pero, como nada hay más cobarde en este mundo que el dinero, los guardianes de las billeteras de nuestros explotadores ya han comenzado a analizar cómo harán para hacernos tragar éste sapo. Intentarán el discurso del sacrificio, del “cuando hubo les dimos, ahora contribuyan Uds.”, como si las limosnas y las migajas que, por descuido, cayeron de la mesa de sus banquetes debiera ser remunerada con la sangre de los oprimidos. Pero, ni aquí ni en el resto del mundo, los mensajes sensibleros logran detener la bronca de los pueblos, aunque puedan atrasar su evidencia. Ni el propio Obama ha podido esquivar la universalidad de los piqueteros, que, por miles, se atrevieron a bloquear el puente de Brooklyn y a enfrentarse con su policía.

MAS DIFICIL QUE SAPO CON BARBAS

Por eso, era de esperar que el gobierno “progresista” comenzara a llevar a la práctica lo que en privado le viene prometiendo a los más encumbrados representantes del capitalismo local y extranjero. Las reuniones con la Fundación Mediterránea y las consultas con sus gurúes no son tertulias triviales: de lo que se habla es de cómo proteger las ganancias de los explotadores ante las consecuencias sociales de la crisis. La respuesta ha comenzado a ser presentada en sociedad. Sería muy grave si la izquierda y los luchadores sociales contabilizaran estas detenciones como un apriete más del gobierno hacia el pueblo. No lo es. Desde la complicidad misma del Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, con el entramado judicial está claro que se trata de un anticipo de lo que viene y de una prueba de fuerzas. El gobierno de la viuda consolada se siente omnipotente con el aluvión de votos de agosto y el que espera para los próximos días. Y con ellos en su urna, CFK viene a imponer orden y autoridad. Es el momento de enfrentar esta decisión. Estamos obligados a hacerlo, así como a frenar las persecuciones contra Martino, Esteche, los trabajadores de Kraft y tantos otros judicializados por los jueces a sueldo del régimen. Por último, empieza a quedar claro que los sueños de algunos bien (¿?) intencionados intelectuales acerca de la posibilidad de un giro a la izquierda del gobierno, son sólo eso, sueños de más difícil realización que encontrar un sapo con barba. Este giro represivo viene de la mano de las gestiones “del que es Amado” ante el Club de Paris, ante el FMI, el BM y cuanto usurero o lobbysta de los especuladores ande suelto para reiniciar el eterno ciclo de endeudamiento y dependencia. El único giro previsible en el elenco presidencial es, precisamente, hacia sus orígenes, los del ucedeísta Amado y la confesa defensora del capitalismo, CFK. La izquierda revolucionaria debe cerrar filas y convocar a todos los luchadores y a todos los organismos sociales, sindicales y de DD.HH. para frenar esta ofensiva. Como siempre, es en las calles y no en la oscuridad de los cuartos oscuros, donde se determinan las historias de los pueblos.

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Revista La Maza N° 27

Revista La Maza N° 26


EDITORIAL
  En estos ocho años de gobierno kirchnerista no ha pasado un mes sin que nuestro pueblo haya protagonizado algún incidente o algún enfrentamiento serio originado en el mayor drama de los pobres argentinos, el de la falta de vivienda y de tierras para construir un rancho. Ahora ha sido Jujuy, gobernada por los amigos de Cristina Fernández, el escenario de otro terrible episodio en el que el régimen abandona sus máscaras amables y sus discursos democráticos y lanza a sus policías y gendarmes, armados hasta los dientes, a defender el privilegio de los ricos y los propietarios, masacrando a los sin techo, a los humildes, asesinando inocentes, apaleando mujeres y niños, en medio del silencio bastardo de los intelectuales “progresistas” que acompañan a este gobierno. Ya son catorce sus muertos. La mayoría, caídos por luchar por la tierra y la vivienda, siempre a mano de su policía “democratizada”, en territorios gobernados por sus aliados y socios. Así ha sido durante todos estos años de gobierno, a lo largo y a lo ancho del país. Más de quince millones de argentinos carecen de vivienda digna, viven amontonados en casa de familiares, habitan ranchos miserables, pueblan las villas, se hacinan en casas ocupadas o conventillos, pagan alquileres prohibitivos y son rehenes de las inmobiliarias y los especuladores. Son más de tres millones las viviendas que se necesitan para resolver el déficit habitacional nacional. Es una cifra muy grande que se agranda, año tras año, en 100.000 unidades nuevas, producto del crecimiento poblacional del país. Pero, con ser una cifra grande no es una cifra imposible de batir. Nuestro país tiene recursos suficientes para encarar la solución de la mayor deuda social con el pueblo argentino: si sólo se destinara a este fin la plata que CFK y su Amado Boudou piensan pagarle al Club de París ya se resolvería el 10 % del déficit habitacional. No, no es un problema de plata. Menos aún cuando se admite que la construcción es una “madre de industrias”, que reactiva, genera empleo y moviliza recursos como pocas industrias pueden hacerlo. No, no es por un problema de falta de plata que responden con tiros y muertos al reclamo de vivienda. Es por la defensa de las políticas y los intereses de los propietarios, de la patria constructora, de los especuladores, de los usureros, de los dueños de la tierra y los ladrillos que este gobierno no tiene oídos ni planes para los desamparados. No puede solucionar el problema de la falta de viviendas quien es parte del problema y socio de los beneficiarios del “modelo” especulativo, usurario, inmobiliario que gestiona. Tampoco puede hacerlo porque la fortuna misma de la familia presidencial está forjada en la peor de las usuras, en la especulación inmobiliaria, los alquileres y las hipotecas. Sólo en la Capital Federal, donde faltan 120.000 viviendas, hay 40.000 unidades vacías para interés de especuladores y muchas de ellas han sido financiadas con créditos blandos otorgados por la banca oficial a los amigos del régimen. Este gobierno no pude solucionar el problema porque es socio de los Blaquier, dueños de Ledesma; de Franco Macri y la Cámara
Argentina de la Construcción; de Fernández Prieto y los grupos que se apoderaron de Puerto Madero y, en fin, de Schoklender y Milagros Sala…

NI TIERRA NI VIVIENDA, BALAS “PROGRESISTAS” POR RESPUESTA


Tampoco va a solucionar el drama de la vivienda un gobierno que tiene como máxima aspiración electoral afianzarse en los sectores acomodados de las clases medias, beneficiarios de la especulación inmobiliaria y rentistas de alquileres urbanos y a los que no va a tocar ningún interés en la vana ilusión del voto. En tanto el pueblo vela a sus nuevos mártires y la pandilla gobernante guarda silencio y busca responsables entre las víctimas, el disfraz progresista del gobierno cae al barro y se muestra como lo que es, como una mascarada que encubre a un sólido defensor de los intereses de los privilegiados, de los que saquean nuestra nación y nuestros hogares. Y, como no se puede engañar a todo el mundo, las mentiras y el discurso de los derechos humanos lejanos se agotan y dejan paso al descrédito, al rechazo o a la indiferencia. Las elecciones de Capital, Santa Fe y Córdoba atestiguan que el tiempo de la tolerancia popular, el de la mentira exitosa, el del discurso triunfalista se está agotando. Aunque el pueblo no tenga herramientas propias para expresar su rechazo, utiliza lo que tiene a mano para comenzar a marcar el fin de un ciclo que se agotó en promesas, que se prodigó en corromper organizaciones sociales como si eso fuera justicia social, en comprar organismos de DD.HH. y sus memorias como si con eso pudiese tapar su inmenso desprecio a los derechos humanos cotidianos de nuestro pueblo, empezando por el derecho a la vivienda y el trabajo. Con sus manos manchadas de sangre, con sus aliados, cómplices y cagatintas cabizbajos, con sus ideólogos enfrentados buscando explicaciones, la escena del jueves 28 de julio en Plaza de Mayo, con Hebe de Bonafini custodiada por las patotas de la Policía Federal para protegerla del justo reclamo de los obreros a los que estafó con su socio-hijo Schoklender, es la expresión más patética de la bancarrota del régimen.

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Revista La Maza N° 25


EDITORIAL
  En estos días, el mundo entero concentra su atención en Grecia, donde se juega, muy posiblemente, el futuro del euro, de la Unión Europea y de los planes antipopulares del capitalismo en crisis. En aquellas latitudes, el pueblo helénico, vanguardia de la resistencia anticapitalista europea, enfrenta en las calles a la imposición de los usureros franco alemanes y a sus lacayos locales, mientras los capitalistas de todo el mundo tratan de convencerlo de que si no cede, si no se allana a sus exigencias, si no depone sus protestas insurreccionales, le aguarda el peor destino posible, el de ser marginado de la civilización especulativa internacional. Haciendo oídos sordos a esas amenazas, los griegos paralizan el país, pueblan con multitudes las plazas, se organizan en asambleas populares, persiguen por las calles a sus políticos y exigen, con una voz que parece un trueno bajando del mitológico Olimpo, que la crisis la paguen los capitalistas!! Y en la Unión Europea, en los despachos de los sofisticados banqueros alemanes y franceses, en las cuevas de los inversionistas, el fantasma de un crack masivo, de un contagio inexorable, de un efecto dominó que arrastre a Portugal, Italia, Irlanda y España se agiganta y estremece a las finanzas internacionales. El ejemplo de resistencia helénica, después de los referéndums en los que el pueblo de Islandia rechazó pagar la deuda usuraria, es una mecha flameando encima de barriles de pólvora distribuidos en todo el sur europeo, mientras enfrente, Mediterráneo mediante, las revueltas de la gran nación árabe siguen estremeciendo tiranos títeres del imperialismo. Lejos del tumulto, aquí, en nuestras abúlicas pampas, CFK mira, una y otra vez, su espejito mágico y más convencida que nunca de su infalibilidad, posa su dedo sobre elegidos, premia lealtades juveniles y aduladores a discreción, arma listas de futuros funcionarios de altos sueldos y obediencia blindada, festeja anticipadamente triunfos y sueña con la durabilidad de la bonanza y sojera y la cajita feliz y con la inmortalidad del poder.

EL CRISTINISMO O LA NUEVA MANERA DE JUGAR CON FUEGO

En su soberbia, CFK no ha descubierto que la eternidad es al poder lo que el cuadrado a la circunferencia, que la bendición a leales implica la condena a réprobos, que hay que temerle menos al crítico que al adulador, que los triunfos no admiten anticipaciones, que todo gasto a cuenta puede transformarse en una dura hipoteca, que nunca hay que herir a un enemigo si no se está en condiciones de acabar con él y que no se va contra todos sino de a uno por vez. En fin, en lo que respecta a nuestra política palaciega y a la propietaria del palacio, Nicolás Maquiavelo ha escrito al pedo uno de los libros que ha sido cabecera de la política burguesa durante cientos de años. Pero lo cierto es que, ajeno a lo que parece un escenario internacional cercano a una profundización cualitativa de la crisis internacional, el cristinismo desprecia la oportunidad y el tiempo de prepararse para las inexorables consecuencias de un posible default griego o de las convulsiones sociales en nuestro principal socio comercial, China. Por el contrario, jaqueado por escándalos de corrupción que provocan vergüenza ajena, con Hebe de Bonafini transformada en mascarón de proa de la banda Schoklender, con Milagros Sala intentando explicar lo inexplicable, con Rachid y Morgado tirándose prontuarios por la cabeza delante de las cámaras, con desplantes al aparato sindical y a los intendentes y gobernadores del pejota, cada día mejor rodeada por incondicionales de lealtad a sueldo, forjados no en la lucha sino en la prebenda, el kirchnerismo ha entrado en zonas de turbulencias serias en las que contrasta su autoritarismo con la precariedad de su coraza.
En los próximos dos meses deberá poner a prueba la supuesta fortaleza de su armado en comicios que involucran a casi la mitad del padrón electoral del país y donde todos los augurios son oscuros. La Capital Federal, Santa Fe y

Córdoba constituyen desafíos que difícilmente puedan ser salvados en base al discurso, la soberbia y las construcciones artificiales. Una derrota en esos tres distritos, escenario perfectamente posible, puede tener un efecto demoledor sobre la presunta invencibilidad oficial y exponer ante los ojos del pueblo que la coraza era de cartón, las armas de juguete y los ejércitos de leales alcahuetes eran apenas precarias armadas brancaleones. Y si eso sucede, el kirchnerismo se verá obligado a conjurar las derrotas con un batacazo en las internas abiertas del 14 de agosto, única manera de reinstalar la idea del triunfo inevitable en octubre. El problema es que los que debieran ponerle el pecho a la interna son, precisamente, aquellos que han sido humillados en las listas y en los repartos de cargos y cajas, punteros barriales, viejos aparatos peronistas, intendentes, perucas de vieja estirpe y de territorialidad añeja. Será difícil, no imposible pero si arduo, convocarlos y aceitar su entusiasmo para que empujen un carro que sienten como ajeno y que los desprecia. A todo esto, como decíamos al principio, ajena a las pequeñeces de las internas de miopes burguesías provincianas, la crisis económica internacional escala en Europa, sacude la estabilidad monetaria y política del viejo continente, se propaga y tiende a ralentizar el comercio, desalienta inversiones, atemoriza capitalistas y provoca hondas reacciones populares cada vez más descontroladas. Por el bien del régimen capitalista, el gobierno debiera pensar en lo profundamente riesgoso que es jugar con fuego. Afortunadamente, para nosotros, está ocupado en sus juegos palaciegos mientras, a lo lejos, suena la orquesta del Titanic.

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Revista La Maza N° 24


EDITORIAL
  Siguiendo nuestra vieja costumbre de ponernos en la vereda de enfrente al poder, como le aconsejaba, por principio, su abuelo anarquista a nuestro amigo Vicente Zito Lema en su niñez, mientras todos se rinden ante la hegemonía K., alaban su “modelo” (¿?) y descubren sus proyectos fundacionales y sus transformaciones revolucionarias, nosotros proclamamos que es la hora urgente de aunar esfuerzos, galvanizar voluntades, unir sueños y estrechar lazos, porque, en realidad, estamos en la víspera del conflictivo fin de un ciclo, más precisamente del ciclo K. Pero no lo hacemos sólo por esa sana tradición libertaria de enfrentar al poder hasta en sus discursos mínimos, sino porque tenemos la convicción de que una etapa política está llegando a su cumbre y, a la vez, al principio de su decadencia y que nos aproximamos, nuevamente, a épocas turbulentas.
Está fuera de discusión que un nuevo mandato presidencial de CFK. es irreversible y que sólo resta el trámite formal de ser sancionado en burocráticos comicios en el mes de octubre. Vale decir que cinco meses antes de las elecciones, el único proyecto sólido, construido, arraigado, posible y necesario para la burguesía es el que está expresado por el actual gobierno. Es cierto que hay bolsones sectoriales dentro de las clases dominantes que preferirían un gobierno más dócil, más atento y sensible a sus intereses específicos, pero, constituyen, hoy por hoy, la minoría y, en consecuencia no es de extrañar el fracaso, uno detrás de otro, de todos sus candidatos alternativos. La rentabilidad capitalista sigue siendo el mejor argumento a la hora de decidir un cambio de timón y, en consecuencia, algunos a regañadientes y otros a aplauso batiente, todos han hecho un pacto de gobernabilidad con éste gobierno que se las garantiza eficientemente. La simple constancia de que las elecciones son un mero trámite atestigua la profundidad del acuerdo de las clases gobernantes con los K. Acuerdos que se traducen en beneficios, ganancias, subsidios, negocios variopintos y enjuagues de todo tipo. Pero, acuerdos, también, que incluyen una clara identificación del enemigo esencial de éste régimen, la clase trabajadora y el pueblo oprimido, a los que, coinciden, hay que hacerles pagar el precio de la fiesta, ahora, y del velorio, después, cuando la crisis internacional se haga familiar. Apelan, hoy, a la brutal confiscación inflacionaria de los salarios y planes sociales, a la contención de huelgas y conflictos, a la división y la cooptación, al llamado a “los buenos modales” a la hora de reclamar por el pan ausente y el futuro incierto… En tanto, mirando al mañana, velan sus armas y gendarmes, aprueban leyes y protocolos represivos y mantienen presos y procesados para cuando las cosas se pongan pesadas y, más allá de las elecciones, no haya necesidad de dialogar con los revoltosos sino apremio para hacerlos entrar en razones, defender el orden burgués y seguir garantizando dividendos y gobernabilidad. Ellos saben que la bonanza es fugaz, que la crisis les muerde los garrones, que los tiempos por venir serán tiempos de conflicto e incertidumbre y que el mañana es cercano.

HISTORIAS E HISTORIETAS


Lamentablemente, es cierto que este proyecto capitalista ha sido aceptado por la mayoría del pueblo argentino, escaldado por una oposición hegemonizada por la peor derecha que ha parido el régimen democrático y seducido por las mínimas reformas realizadas, por el reconocimiento de antiguas reivindicaciones y por un discurso que apela más al pasado épico que a los logros patéticos y a las mínimas medidas distribucionistas del presente. En síntesis, el kirchnerismo conjuga hoy, la defensa de los intereses de la mayoría de la burguesía con las viejas esperanzas y postergaciones de nuestro pueblo. Sin embargo es el mismo pueblo que, con altibajos, no ha dejado de luchar en todos estos años. Es el mismo pueblo que, en sus cotidianas acciones reivindicativas, no aceptó treguas ni buenos modales ni promesas gubernamentales. Es el pueblo que, ahora, mismo, acaba de paralizar la producción petrolera en el Sur o de bloquear el principal puerto pesquero del país enfrentando su política salarial. Pero, y esto es con lo que cuenta el régimen a la hora de afianzar poder y amasar votos, es también el pueblo trabajador que aún no logra transformar esa independencia combativa en lo referente a sus intereses inmediatos con la construcción de una poderosa herramienta que exprese sus intereses históricos en la lucha contra el capitalismo. La mutilación de la memoria histórica que significó la masacre de la dictadura primero y la desmoralización de la democracia, después, hace que éste nuevo despertar de luchas que estamos viviendo mantenga su ancla más en el sindicalismo que en la construcción de una alternativa de independencia de clase, socialista, revolucionaria, liberadora. Claro que a ello ha contribuido, también, la incapacidad de una izquierda más sindicalista que otra cosa, más preocupada por sus tribulaciones electoralistas que por la lucha revolucionaria por el socialismo que hace las cosas más difíciles, fragmenta los esfuerzos (como acaba de fragmentar la conmemoración del 1º. de Mayo!!) y esteriliza en el legalismo las luchas. Pero, más allá de estas carencias hay una clase trabajadora y un pueblo que están luchando todos los días, que está creciendo con sus luchas, que se está reconstruyendo como sujeto histórico y que más temprano que tarde se enfrentará políticamente no sólo al ajuste K. sino a su “modelo” de entrega, dependencia y explotación, por más adornos “progresistas” que adopte. El kirchnerismo se apresta a instaurar un nuevo mandato y sueña hegemonías y transcendencias. Pero, en realidad lo hace sobre bases de barro, sobre la descomposición de los factores que le permitieron encumbrarse. Como suele suceder, la conciencia y la percepción de los hechos suelen atrasar en relación a la evolución de los mismos. Y esos hechos, los perciban o no el gobierno y sus alcahuetes y cagatintas, han comenzado a determinar el agotamiento del “modelo K”, el fin del sueño y el carácter ilusorio de su trascendentalismo. Con seguridad, a pesar del estruendo de los festejos, éste triunfo K. será el último y, a la vez, el del principio del ocaso y la retirada de una historia que pensó perdurable y soñó eterna. Las bases sobre las que se construyó se le están escurriendo como el agua entre los dedos, aunque, ni su conciencia ni la del pueblo hayan tomado, aún, registro de ello. Al fin y al cabo “el eternauta”, era solo una historieta, muy buena, peo historieta al fin.

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Revista La Maza N° 23



EDITORIAL
  Con la convocatoria a elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Misiones y Salta y los recientes comicios de Catamarca y Chubut, el país ha entrado de lleno en un año electoral. Lo hace cuando el mundo, paralizado por la crisis económica, se convulsiona por las imprevisibles consecuencias ambientales y económicas de la catástrofe nuclear en Japón, por la internacionalización de la guerra civil en Libia, por la extensión regional de la revolución árabe y por masivas protestas populares en Europa y en el propio EE.UU. en contra del ajuste capitalista. Cabría imaginarse que el debate electoral se desarrollará a partir de ese contexto, de la inexorable sacudida que esas convulsiones globales provocarán a nuestro país y de las políticas que pudieran permitir a nuestra Nación un curso independiente. Sin embargo, nuestro capitalismo vernáculo, prebendario y saqueador, dependiente pero eficaz en la entrega, subordinado y siempre dispuesto a servir a los amos imperiales, no considera que el futuro de sus negocios y comisiones pueda verse alterado a corto plazo por los torbellinos que llegan de afuera. Nada altera la euforia sojera, la primavera consumista, la vitalidad de los negocios subsidiados ni la alegría de la incomparable renta financiera. Es esa inmediatez triunfal de los ricos, esa abundancia expresada en récords de producción automotriz, por ejemplo, la que casi ha certificado que la burguesía argentina admita que no cambiará de caballo a mitad del río y que la re elección de CFK sea un hecho casi consumado. Resta por verse si ellos pueden condicionar, aún más de lo que se condiciona a sí mismo el kirchnerismo, la próxima gestión para hacerla definitivamente permeable a sus intereses más estratégicos. La ambigüedad de la “profundización del modelo” que esgrime como único programa el gobierno, bien puede ser un avance en la defensa de los intereses, precisamente, más “profundos” de la burguesía argentina. En el camino hacia octubre la oposición se derrite como pan de manteca ante el empuje triunfalista de los K. Los radicales suspenden y arman internas, los peronistas de la caverna siguen su pelea ante la indiferencia absoluta de la población, Carrio deambula en el extravío, Pino Solanas llora por las desgracias de Clarín y de las encuestas mezquinas, mientras Macri ve con preocupación cómo su sueño presidencial se deshace y hasta su propio negocio porteño corre el riesgo de evaporarse de su billetera. La CTA, definitivamente partida, acaba de realizar un minúsculo “congreso” que sólo sirvió para confirmar la decadencia de la dirección burocrática de Micheli y DeGenaro y constatar su ausencia de cualquier acto reivindicativo del 24 de marzo. Por su parte, la izquierda legal deja de lado su ateísmo y ruega ante todos los santos y en todas las capillas que un milagro suceda y se trague a las internas abiertas, esa criatura diabólica con la que el régimen la está expulsando del paraíso parlamentarista. Por las dudas, desempolvan argumentos que les permitan olvidar “diferencias de principio”, agravios, insultos, palizas y denuncias varias para juntarse en un frente electoral que los salve de la catástrofe de no poder presentar listas. Construyen contra reloj y ante la indiferencia de toda una nueva genera

VIENTOS DE FUTURO LLEGAN DE AFUERA


En otro lugar de la realidad, miles y miles de personas en todo el país volvieron a salir a las calles para recordar un nuevo aniversario del golpe genocida. Muchos lo hicieron detrás de las banderas de los organismos de DD.HH. y grupos políticos afines al gobierno. Son los que creen que el “modelo a profundizar” conduce al socialismo a través de las reformas mezquinas y homeopáticas de los K. Otros muchos marcharon con la convicción de que este gobierno no es el arquitecto del futuro socialista sino el decorador de la barbarie capitalista. Todos son parte de un pueblo que experimenta el rigor de la inflación licuando sus escasos salarios mientras escucha estadísticas de rentas financieras fabulosas, mineras extraordinarias, agrarias bíblicas. Sin embargo, unos y otros carecen de expresión política en éste escenario electoral. Unos porque han hipotecado el futuro a manos de un gobierno que usurpa la memoria de los caídos por el socialismo y la liberación y bastardea las banderas socialistas y liberadoras. Otros porque son víctimas de las prácticas auto proclamatorias y sectarias de una izquierda que no se construye en el seno del pueblo oprimido sino en sus propios círculos e intereses y que, cuando por obligación amaga unirse, el resultado es un engendro que huele tan feo como el peor arreglo de políticos decadentes. No obstante, las luchas de los pueblos del mundo no se detienen en éstas pequeñeces provincianas. Los vientos que llegan desde afuera traen gritos de rebeldía, traen proclamas esperanzadoras, traen la vigencia de las banderas rojas y negras de ayer y de siempre, traen la certeza de que estamos en la época de las revoluciones, de que ante la barbarie capitalista se levantaran los puños socialistas y libertarios y nos recuerdan que, aún en nuestra pequeñez, somos parte de esa época y somos parte de los que construirán el futuro. Y estos vientos, si hay algo de lo que carecen, es de ese convencional respeto pequeño burgués por las fronteras, los límites y las aduanas. Son vientos del mundo, son vientos transgresores, son gritos universales. Prepárese para oírlos.

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