Revista La Maza N° 78

 


EDITORIAL

El mundo se acerca,lenta e inexorablemente, a un escenario espantoso de destrucción universal y ninguna de las partes implicadas aparece consciente de ello ni dispuesta a poner fin a la escalada de la guerra ucraniana. En estos momentos son casi treinta las naciones involucradas directa e indirectamente en un enfrentamiento donde lo único que aparece como novedad cotidiana es la utilización de armas cada vez más poderosas, en una carrera criminal que, de no detenerse, tiene un solo final, devastador, para lo que no es, ni más ni menos, que una lucha por la hegemonía universal.

Ajenos a esa realidad que marcará el futuro de la humanidad, nuestros estadistas vernáculos están disputando su propia versión de una guerra, también por el poder, en este caso en un minúsculo país colonizado por la usura internacional y sus agentes locales. La pelea a "muerte" es sólo para ver quien se queda en el mandato de guardián de esos intereses  anti populares y enemigos de la Nación. El muestrario de candidatos a Primer Sirviente del amo globalista exhibe un común denominador: el FMI, la usura, los grandes empresarios, los extractivistas, los sojeros y la embajada yanqui tienen reservado su sillón en la Casa Rosada. Todos los candidatos con probabilidades de acceder a la Casa Rosada son tributarios, sin disimulos, del actual esquema de dominación, extractivismo y pago de deudas usurarias. Cualquiera sea el triunfador, la agenda del FMI y los opresores plantea exigencias no negociables y consentidas por los postulantes: el pago de una deuda usuraria, reformas laborables y previsionales, la destrucción de cualquier rol social estatal, el extractivismo y el agro negocio como palancas para obtener las divisas necesarias para ser fieles pagadores.

Y esa agenda ha sido juramentada por todos los candidatos ante el FMI, el Departamento de Estado, el Foro de Davos y su versión local de Bariloche. La izquierda de la que debieran esperarse respuestas y practicas radicales, anticapitalistas y verdaderamente transformadoras ha aceptado asumir un cómodo rol testimonial de "izquierda de Su Majestad", colonizada por el parlamentarismo y la integración del régimen.
Alejada socialmente de las masas oprimidas, las que deberían ser sus más fieles bases han sido traídas por el falso mensaje rupturista de un estrafalario Javier Milei, quien se da el lujo de hacer campaña electoral en los barrios pobres acompañado por cientos de vecinos.

NO HABRÁ NOVEDADES EN DICIEMBRE:
GANE QUIEN GANE, GANAN ELLOS

Todo esto constituye la expresión política de la grave crisis económica, social e institucional que atraviesa nuestro país  y que se profundiza como eco de una crisis económica global, enmarcada en el estancamiento que la pandemia y la guerra acentuaron. En nuestro país, donde esa crisis económica se agrava por el vertiginosos endeudamiento y la inflación, se evidencia una descomposición del sistema político. Los frentes armados para competir contienen candidatos de todos los colores y orígenes, entreverados sin otra lógica que el carrerismo y arribismo sin una plataforma manifiesta. La real discusión se da en torno a la disputa por los cargos y en la repartija de puestos de poder, y no en el proyecto de país. Porque todos admiten que el proyecto de país no se decide precisamente, en el nuestro sino en los despachos de los amos a los que juraron lealtad. Como una clara expresión de consenso, CFK termina avalando  una fórmula de centro derecha ("populista"?) para enfrentar a otra centro derecha ("oligárquica"?).

Esta crisis del sistema político ha quedado expuesta en los altos índices de abstención, voto en blanco o nulo que se han dado en todos los comicios previos, con picos de casi el 50% en Corrientes, y que no presagian nada bueno para la gobernabilidad burguesa. El poder observa este escenario con miedo a eventuales desbordes y estallidos y prepara la represión.
La clase oprimida también se enfrenta a una disyuntiva: debe escoger entre profundizar el camino de la rebelión, que marca el pueblo jujeño, o dejarse seducir por los trucos del régimen.
El pueblo jujeño, como antes fue el mendocino o el de Chubut, se rebela contra el saqueo y la explotación y pasa de una pelea reivindicatica a un desafío político rupturista. Creemos que la tarea fundamental de los revolucionarios, de los socialistas libertarios debe ser estimular la rebelión alentar la auto organización de los oprimidos, promover todos los métodos de lucha, crear las condiciones para la construcción de una fuerza social revolucionaria que pueda sepultar en la historia este régimen de opresión y entrega.
Estamos viviendo una crisis civilizatoria de magnitudes abrumadoras. Pero el escenario de guerra global es también un escenario en el florecen revoluciones. La decadencia del imperialismo yanqui daña más porque es un desesperado esfuerzo en subsistir. Pero los imperialismos que nacen y lo enfrentan, aunque todavía sin el poder militar de EE. UU., se definen por los mismos principios y métodos de opresión, explotación de seres humanos, destrucción del medio ambiente y depredación de los recursos naturales. No por ser enemigos de EE. UU. son amigos de una humanidad más justa ni de los que luchamos por ella. Pero entendemos que su disputa abre una brecha en la dominación mundial y nacional y que debemos aprovecharla.
Estamos convencidos de que la única salida a esta crisis general y a evitar el apocalíptico bélico es una salida ANARQUISTA  Y SOCIALISTA y necesitamos como parte del pueblo oprimido, debatir cómo construimos la fuerza social revolucionaria necesaria para enfrentar y derrotar, junto a millones de trabajadores a un sistema que lleva a la ruina del planeta y de la humanidad.

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Revista La Maza N° 77

 


EDITORIAL

En el interminable e irreversible proceso de decadencia de la hegemonía capitalista que estamos viviendo, el capital monopolista globalizado, anglo-sajón y sionista, sigue dando manotazos de ahogado en busca de esquivas bocanadas que le permitan, al menos, una negociación honrosa a sus rivales y herederos del bloque del Este, China, Rusia y sus aliados. Pero el costo de esos manotazos es demasiado oneroso para la humanidad y genera violentos conflictos sociales y militares que solo pueden acelerar esa decadencia.

Después de la tentativa de esclavizar a los pueblos del mundo alienados con su esfera de poder mediante la "plandemia" y el Covid, ahora, sin solución de continuidad, nos vemos ante un conflicto armado que puede significar la destrucción de naciones y pueblos enteros. 

Y todo esto, ambos frentes de combate y los que vendrán, son planeados en sus laboratorios de "cerebros", desarrollados por sus expertos, vendidos por sus periodistas, certificados por sus analistas y bendecidos por sus respectivas "Big": Pharma en el caso del Covid, Complejo Militar y Estado Profundo en el caso Ucrania, "Data" en lo que hace a la pretensión del control digital total.

El peso de sus ataques desesperados se descarga sobre las espaldas de los pueblos oprimidos. Mientras los tanques de Putin se apoderan de Ucrania, el precio del trigo-la harina y el pan-, del gas y el petróleo, de la calefacción y la movilidad pegan una estampida que va a para, invariablemente, a los bolsillos de los oligarcas de uno u otro bando. Su negocio es el río revuelto.

Estamos viviendo tiempos de guerra, de otro tipo de guerra, distinta a la convencional pero exactamente igual en sus motivaciones. Se trata de dinero y poder, de dominación, de hegemonía, de esclavitud, de liquidación de las libertades. Y el conflicto en Europa puede ser la chispa en medio del pajonal que desate la ira de todos los fuegos. Ese es el tiempo que estaos viviendo y ese es el desafío al que nos enfrenta la oligarquía global y su abrazo armado, el eje EE.UU.- Gran Bretaña - Israel - OTAN.

UNA  CHISPA  EN  LA  PRADERA  SECA

En otras circunstancias históricas, con protagonistas políticos de otra envergadura, este gran conflicto inter imperialista-que está en sus inicios-significaría una gran inmejorable oportunidad para desarrollar una política exterior soberana, para erradicar el FMI y sus usureros y comisionistas, para romper con la OMS, sus ONG, sus Bill Gates, Soros, BIG FARMA y sus versos Covid, para denunciar los pactos secretos de cesión de soberanía y sujeción a los intereses imperiales. En el caos desatado, en el actual y el que está por venir, por la lucha inter-imperialista se abre la oportunidad, para países como el nuestro, de desplegar estrategias de liberación nacional y social. Un escenario de ese tipo, con las salvedades del caso y la distancia, dio lugar a la independencia americana y a grandes revoluciones. Sin ir tan lejos, el peronismo de la justicia social, el de las conquistas sociales, el de las grandes empresas nacionalizadas, el de la liberación, fue factible, en gran medida, por la existencia de un escenario de inestabilidad hegemónica que recién se salda en la post guerra y que determinó el derrocamiento de perón.

Pero si hablamos de nuestros protagonistas vernáculos, ese contexto y esos antecedentes no sirven para nada. Para estrellas de la mísera talla de los Fernández, no es una oportunidad de ser libres sino una exigencia de nuevas genuflexiones, de nuevos callos en las rodillas. No por casualidad, un tal "Guzmán", el el ministro delegado por el FMI para la economía. "El que nace para pito, nunca llega a corneta", dice el refrán, y aunque no habla de presidentes lacayos que solo tocan-y de oido-la guitarra es ilustrativo de la mediocridad servil de nuestro gobierno y su frente de- como quedó claro en la últimas elecciones- muy pocos, cada vez menos.... Pero, menos mal, que en su epopeya de entrega al FMI, los Fernádez son socorridos por el apoyo imprescindible de personajes como Emilio Pérsico (del "Evita" trabajar, "Evita" ser digno, "Evita" ser anti imperialista...), Menéndez ("Barrios de rodillas"), los dirigentes de la CGT y gobernadores como Insfran y el enano facho-progre de Kicillof (el ahijado de Hugo "Astra Zeneca" Sigman, el socio de su hijo Leandro), y la lealtad periodística de Víctor Hugo Morales y el enano Navarro.

En el año 1966, el genial Mario Moniceli dirigió un film memorable " La Armada Brancaleone".

Es la zaga de una legión de desharrapados, mercenarios, cachivaches, mentirosos, estafadores e inescrupulosos aventureros dispuestos a saquear hasta el Santo Sepulcro para ligar algunas monedas. Vale la pena volver a verla. Lástima que Moniceli murió en 2010, de lo contrario podría recrear en nuestro elenco gobernante un tercer episodio de su "Armada" que resultaría imbatible.

Recurriendo al viejo truco de poner la luz de giro a la izquierda para mandarse un volantazo a la banquina derecha, los Fernández, ambos, están pagando ahora mismo, las obligaciones contrarídas por la banda de Macri, Dujovne, Caputo y asociados y se prestan a firmar un nuevo acuerdo colonial que nos reducirá, aun más-si eso es posible- al último escalón de la miseria. Con el hambre del pueblo, con el exterminio de los jubilados, con la entrega del petróleo oceánico (Canbandié!!), con el litio (el futuro energético!) regalado, con nuevas concesiones a las mineras que desatan la guerra civil en los pueblos de montaña, con un tarifazo en ciernes que estremecerá la raquítica economía popular, en fin con cuanto recurso tengan a mano, los Fernández honraran la deuda fraudulenta de Macri y, de paso, renunciaran a una investigación que desnudaría el delito y a los delincuentes. Amigos son los amigos.

Pero, por abajo, en la raíces mismas de la sociedad, se va calentando el fundamento de un inevitable incendio, peor aún que los que están padeciendo los pueblos del litoral mientras Canbandié está ocupado entregando el petróleo oceánico o bañándose en el Caribe. El gobierno a anunciado que no habrá más planes sociales (el FMI exije!), que se revisará a la baja el miserable sistema jubilatorio y a la suba la edad para acceder a algún beneficio previsional, que habrá "ajustes" tarifarios, que los combustibles seguiran aumentando al ritmo de los precios internacionales, que el precio del trigo, la harina y el pan -en medio de la crisis internacional- lo determinara el "mercado" (eufemismo para decir Molinos y los suyos). El comisionado del FMI, Guzmán, hará malabares para explicar lo inexplicable. El payaso presidencial hará lo suyo. Sus cagatintas construirían un relato épico para encubrir una entrega obscena. Pero ni el enviado, ni el payaso ni el relato podrán ocultar que están aceptando alegremente ser sodomizados por el FMI, Davos, Black Rock, Vanguard Group, los usureros y las BigPharma. Claro que tampoco les importa demasiado mientras el cuero lo pongamos los oprimidos.

La pregunta es cuál será la gota que desborda, cual el disparate que enfurezca, cual la chispa que encienda la pradera.


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Revista La Maza N° 76



 
EDITORIAL

Cada día son más las voces que se escuchan expresando su rechazo a la INFECTADURA, como se a dado en llamar este violento ataque que en nombre de nuestra salud, se está perpetrando contra nuestra vida.
Al principio, en marzo, cuando Alberto Fernández impuso la cuarentena bajo el lema "Yo lo voy a cuidar" la campaña de mentiras y miedos daba resultado, el 80% de la población acompañaba el encarcelamiento y el fin de una "normalidad".
Con la uniformidad contundente de los medios de difusión de todos los países, la verdad oficial y el guión de una nueva guerra entró en las casa, los trabajos, las universidades y las plazas y clausuró la vida toda de las poblaciones. El terror estableció su reino; el encierro, la máscara y la delación se hicieron moneda corriente y fueron ensalzados por el gobierno. Las voces disidentes fueron perseguidas y censuradas, su saberes fueron ridiculizados y estudios y doctorados se transformaron en prontuarios policiales. Sin embargo lo más grave es que se indujo a los pueblos a repudiar la actitud crítica y el pensamiento independiente , sustanciales al hombre libre, que han caracterizado a las generaciones anteriores y que fueron el motor del desarrollo humano en todas las épocas. Han sido los críticos, los rebeldes, los que contradijeron la verdad y el discurso oficial, los que empujaron la rueda del progreso y el saber. Resignar la opinión crítica es peor aun que perder la libertad en batalla, por que la obediencia y la pasividad ante los poderes hegemónicos ya entrañan la exclavitud y establecen la derrota sin lucha. Mucho más cuando lo que está en discusión es la salud y la vida política, económica y social de millones. Aceptar la verdad oficial es conceder legitimidad a este ataque que los grandes capitalistas están perpetrando contra los pueblos.
Así hemos vivido hace unos pocos meses. Pero desde junio en adelante, cuando comenzó a quedar en evidencia el fracaso de la política sanitaria y el desastre económico causado en nombre de la salud, las voces de protesta se multiplicaron en todo el mundo. Desde los más afectados, los trabajadores informales, los desocupados, los que viven al día, quienes no vacilaron en romper la cuarentena y desafiar a un virus que no ven tan nocivo como el hambre y la miseria. También fueron los pequeños comerciantes, la pymes y la pequeño burguesía cuentapropista, empujados a la ruina, los que empujaron las protestas. Por supuesto, en nuestro país, la derecha macrista aprovechó el bondi y se subió a la movida desnaturalizando las legítimas protestas. Pero no pudieron evitar que un espacio independiente de denuncia, crítica y acción contestataría se fuera forjando. Un lugar destacado lo conforman los valientes científicos que se nuclean en Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios, quienes no han vacilado en exponerse en defensa de la verdad y en denunciar lo central, lo definitorio: la pandemia no es un asunto de salud sino una imposición política!!!. Pero lo cierto es que la realidad está cambiando vertiginosamente, que ya no estamos solos y lo que era en marzo apoyo popular cuasiplebiscitario para el gobierno y el régimen, se transformó en una pendiente enjabonada que sigue su rumbo hacia el precipicio.

LA PANDEMIA NO ES UNA CUESTIÓN DE SALUD SINO UNA IMPOSICIÓN POLÍTICA!

La política sanitaria del gobierno, entregada a Gines, Khan y su bandita de "expertos" y siguiendo las instrucciones de Soros, Gates y la OMS, ha sido patética y criminal. Estan terminando en el mayor de los fracasos. Su resultado provisorio de un millón de infectados y 35.000 muertes ya ameritaría una investigaciòn judicial de todo el elenco y, al menos, unas cuantas renuncias. Pero la otra cara del fracaso, el resultado económico y social de la cuarentena, justifica un argentinazo y varios helicópteros: un país destruido, la mitad de su población en la pobreza, casi diez millones en la indigencia, desocupación por encima del 20% en la principales ciudades, violencia social creciente... Y ahora, para salir del laberinto que ellos mismos crearon, el libreto de los amos les ordena "vacuna" y allá vamos, con 45 millones de conejillos de indias presionados y coercionados para que le pongan la cola al jeringazo de vacunas cuyas fórmulas son secretas. Son vacunas (o intromisiones genéticas) que no han pasado prueba pública alguna, de cuyos efectos secundarios (o primarios?) no se hará cargo el laboratorio inoculador, que utilizan técnicas que actúan sobre nuestro genoma, que jamás fueron probadas en seres humanos y cuyas consecuencias (buscadas?) pueden ser la esterilidad humana, nuevas enfermedades y una consiguiente reducción de la población mundial. Además, son fabricadas o representadas por amigos del gobierno.Y a un amigo no se le niega un negocio.... sobre todo si hay un vuelto!
Pero eso son detalles, lo que importa es lo que la OMS y sus amos han dispuesto.
Nadie puede asegurar que la vacuna sirva para erradicar el virus, pero seguro servirá para llenar los bolsillos de laboratorios, ministros, funcionarios e intermediarios y para distraer la atención de un pueblo, ya atontado por el miedo y la desconfianza a la inoculación, del trasfondo de miseria que se está entretejiendo, del salvaje ajuste contra sus espaldas que se viene detrás de discursos progresistas en lo que ni ellos creen. Y, lo peor de este experimento es el daño que pueden ocasionar en la salud de la población estas vacunas desarrolladas en tiempo record. El "remedio" puede ser mucho peor que la enfermedad!! De ahí el rechazo popular al jeringazo.....
Por otra parte, el gobierno que no vaciló en arrodillarse antes los usureros y sus fondos de inversión, ahora, ya con callos hasta los tobillos, se postra ante el FMI. Y el Fondo no tiene problemas en estirar los plazos de pago siempre y cuando se ponga en práctica un duro "ajuste" para ir juntando los dólares que se llevarán. Por eso se acaba el IFE, por eso las tarifas se ajustan en enero, por eso saquean los míseros haberes jubilatorios, por eso,congelan los salarios y otorgan auemtos homeopáticos a los trabajadores mientras los precios no dejan de subir.
El populismo sin plata de este Kirchnerismo espectral se parece demasiado a los tradicionales gobiernos conservadores. Prebendas para amigos, palos para la contra, negocios con testaferros por todos lados, plata para la usura y todo encubierto en discursos y proclamas en las que no creen, ni simulan creer. No es de extrañarse, que se lleven tan bien con los chinos, extraños "comunistas" esclavistas, multimillonarios envueltos en banderas rojas que no sueltan sus billeteras ni para dormir.
Despúes de casi un año de penurias, pocos dudan que detrás del virus hay otras cosas, muchísimo más siniestras que la enfermedad y que el gobierno es parte de ellas. Hay quienes, como Giorgio Agamben, califican la maniobra como un golpe de estado universal de los más poderosos entre los más poderosos contra los pueblos del mundo. Ni aiquiera la reducción del hambre en miles de millones les resulta aceptable. Ahora, encubiertos en las mascaras tapabocas, en una gran cruzada sanitaria y agitando las banderas de salud de la corrupta OMS vienen por todo. Y nos han dado un gran golpe. Pero esto recién empieza y el pueblo, acá y en el mundo entero, se está poniendo de pie para enfrentar este ataque de la barbarie contra la humanidad, su historia, su conciencia solidaria y, previsiblemente, su futuro. Frenar la obligatoriedad de la vacunación, exigir el fin de las cuarentenas y sus leyes y reglamentaciones restrictivas y enfrentar los planes de hambre y ajuste son las banderas que encabezan una resistencia que será larga y dura pero hay que iniciar ya mismo. 

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Revista La Maza N° 75

 

EDITORIAL
Escribe Rubén Saboulard

Se suele decir que los primeros cien días de cualquier gobierno son definitorios y que es el período donde se marcan los grandes rumbos de la incipiente gestión; a la vez constituye una especie de plazo de gracia en el que la población tiende a juzgar con indulgencia y tolerancia sus actos y decisiones. Estamos al final de ese tramo y, siguiendo esa tradición, el gobierno ha marcado con absoluta claridad cuál es su prioridad y cual su objetivo central, a la par que los ánimos del pueblo comienzan a dar síntomas de impaciencia.
La meta del gobierno es, sin duda alguna, encontrar los mecanismos que le permitan pagar, a libro cerrado, sin investigación ni reclamo alguno, la deuda externa. Es su convicción que no hay futuro si no hay paz con los acreedores, tal como lo proclama a diario con el apoyo casi unánime e interesado de todos los explotadores. Esta decisión es, además de errónea y falaz, una capitulación vergonzosa a los intereses de los enemigos de la Nación y del Pueblo y constituye una amnistía encubierta hacia aquellos que se enriquecieron hipotecando el futuro de nuestros hijos.
Las promesas de campaña acerca de que la prioridad seria enfrentar la pobreza que azota al 40 % de los hogares, la miseria creciente, la mortandad infantil, la recuperación de los salarios y los haberes jubilatorios han quedado en el pasado o se repiten como frases huecas sin ninguna medida que indique que ese es el camino elegido.
Por el contrario, todas las decisiones importantes están orientadas a dar señales a los usureros de que, apenas estirando plazos y cediendo algunos intereses, su deuda será pagada. Por eso es que el gasto social, las inversiones en obras públicas impostergables, las actualizaciones de salarios y jubilaciones, el crédito a las pymes, la financiación de las cooperativas y las empresas recuperadas y otras innumerables y legítimas demandas populares han quedado en el olvido. La vergonzosa confiscación de los haberes de la mitad de los jubilados –los que ganan más de $15.000- con la cínica excusa de ayudar a los que menos ganan no se le ocurrió ni siquiera a Macri. Pero Alberto lo hizo. Y es apenas un botón de muestra de un programa de ajuste contra el pueblo, por eso trascienden proyectos para elevar la edad jubilatoria –a 68 años los hombres y 64 las mujeres-, de ajustar tarifas de servicios públicos en junio y pasajes en abril, eliminar las clausulas gatillos en las paritarias e imponer –con la ayuda de la miserable burocracia sindical- topes del 30% a los aumentos salariales.
Nada de esto es fruto de la casualidad: se trata de darle claras señales a los usureros acerca de donde saldrán los dólares que ellos cobrarán o, como dirían sus economistas, eliminar el déficit fiscal para poder pagar. Tampoco es casualidad la elección de un equipo económico que ha cerrado al máximo la canilla del gasto y sólo libera alguna emisión de dinero para mantener el mínimo oxígeno necesario. Por supuesto que la crisis no espera que Fernández y Guzmán terminen de arrastrarse ante los usureros y ya hay provincias al borde de la cesación de pagos e, incluso, las hay que están analizando emitir cuasi monedas, es decir los viejos patacones y lecop que aparecieron en la gran crisis anterior y que nadie quería aceptar pero con la que se pagaron a la baja salarios y jubilaciones.
El arco peronista, en particular el de la liga de gobernadores, sobre el que Fernández pretendió su consolidación en el poder está empezando a crujir. No hay plata para nadie, ni siquiera para ellos. Algunas provincias adeudan salarios de febrero, otras pagan en cuotas y casi todas han suspendido la obra pública por falta de fondos. Ministerios que son cáscaras vacías. Promesas incumplidas que se amontonan. Desde los clubes de barrio, hasta las políticas de género, no hay plata para nadie. Obra Pública, imposible.

EL AJUSTE MATA EL VERSO

Lo que si hay es un ajuste en marcha, un ajuste con todas las letras, que tiene como eje la desindexación del gasto público, los salarios estatales, los planes sociales y las jubilaciones, es decir licuar los ingresos de los pobres haciéndolos más pobres, para juntar los dólares de los cuervos. Ganar tiempo y que el asesino silencioso de una indomable inflación haga su trabajo. Solo los usureros cobrarán, como ya lo están haciendo y como siguen cobrando y gozando de buena salud las mismas leliq y sus tenedores a los que Fernández iba a confiscar para mejorar salarios y jubilaciones.
Pero aun esa salvaje política de ajuste, símbolo de disciplina y vasallaje ante el FMI y los suyos, puede resultar inútil: entre abril y mayo hay que pagarle a los buitres más de 6000 millones de dólares que no están y que ni siquiera el hambre del pueblo puede proveer.
En el elenco gubernamental ya nadie habla de auditar la deuda, de investigarla ni de judicializar las responsabilidades criminales implícitas en su concreción. Nada de eso. Ni de mejoras en la economía popular ni de castigo a los responsables de la destrucción del país. El gobierno aparece como lo que desde su origen se diseñó: una rueda de auxilio en los planes de los poderosos para seguir adelante con el saqueo. Por eso no sorprende el apoyo indisimulado de los grandes medios ni las alabanzas a su “sensatez”, eufemismo que alude a su servilismo y pusilanimidad. En tanto, dirigentes sociales y sindicales convertidos en funcionarios, mercenarios a prebenda y sueldo, se esfuerzan por apaciguar el creciente malestar social, disimulándolo con discursos falso progresistas, clientelares e infames tickets alimentarios y pedidos de paciencia que ya comienzan a caer en el vacío.
Esta patética conversión al vasallaje que estan protagonizando el gobierno peronista y sus aliados, incluso los mas progresistas, deja en claro, una vez más, que la liberación nacional y social de nuestro pueblo solo puede ser llevada adelante por la lucha independiente y la acción directa de los oprimidos, rompiendo los estrechos límites de la democracia burguesa y el electoralismo y combatiendo sin cuartel a los agentes de la opresión, derechosos o progres, ambos al servicio de un régimen capitalista que, en su dantesco crepúsculo de estiércol y sangre, destruye al mundo y a los pueblos.

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Revista La Maza N° 74




EDITORIAL  

Finalmente, la peor pesadilla política que haya vivido nuestro pueblo desde la llegada de la democracia, ha terminado. Y no sólo porque la derecha más reaccionaria ha sido apabullada en las elecciones, sino que su estrepitosa retirada ha dejado al descubierto lo mas cavernícola y, a la vez, estrafalario del “mejor equipo de los últimos 50 años”. Detrás de la supuesta eficiencia, visión de negocios y manejo de la economía que un equipo de altos ejecutivos empresariales podía aportarle al país para mejorar todos los indicadores, se escondía, en realidad, una pandilla de aventureros, estafadores, evasores, especuladores y autoritarios, incapaces de hacer otra cosa que poner el estado al servicio de sus intereses particulares. Todos los datos ec

onómicos en los que se expresa la vida del país y su pueblo son contundentes: el macrismo ha arruinado al pueblo argentino, ha endeudado la Nación a límites de bancarrota, ha arrojado a la pobreza y la miseria a millones de argentinos, ha destruido la educación y la salud públicas, ha terminado con centenares de miles de empleos, ha prohijado el trabajo negrero, arruinado PYMES y Cooperativas…Un verdadero trabajo de demolición que se corono con el mas abyecto servilismo hacia EE.UU. e Israel, gobernados ambos países por los peores exponentes del pensamiento autoritario y racista.
Pero es necesario reconocer algún mérito en esta terrible experiencia que hemos cursado: ha sido tan duro todo y tan catastrófico su final que posiblemente la debacle del macrismo sea, como lo fue el fin de la dictadura en relación a los militares, una derrota definitiva del neoliberalismo y el inicio de una nueva época en las luchas populares.
Ahora el pueblo argentino se enfrenta a otro cachetazo de la realidad: la hipoteca que nos lega el macrismo condiciona cualquier política social y nos condena al perpetuo ajuste, si no se da comienzo, ya mismo y de una vez por todas, a la ruptura con los acreedores, los usureros, sus organismos y bancas, empezando por el F.M.I., a la denuncia del carácter ilegal e ilegítimo de la deuda, a la investigación de todos los negociados realizados a su sombra. En efecto, cualquier acuerdo con los acreedores que tenga como base respetar las deudas contraídas por el gobierno de los garcas, caerá sobre nuestros hombros, nuestro hambre y el futuro de nuestros hijos.

LA ÚNICA DEUDA A PAGAR ES CON EL PUEBLO ARGENTINO 



Y esa definición crucial sobre nuestro futuro, es lo que aparece en el discurso de Alberto Fernández como algunas vagas referencias acerca de refinanciar plazos y vencimientos que en nada cambian nuestra sujeción a los mandatos de la usura internacional y que determinará políticas de ajustes y más ajustes sobre el pueblo.
Juan Perón decía que sus dos primeros gobiernos no fueron tan buenos, sino que lo que paso es que los derrocadores fueron peores, mucho peores y que eso posibilitó la indulgencia y fidelidad del pueblo a su líder. Es probable que esto es lo que le esté sucediendo al kirchnerismo, gozando de esa misma indulgencia después de la calamidad macrista. Pero, esa tolerancia de la que Perón podía disponer también por méritos propios, aparece como una frazada muy corta para esta nueva experiencia peronista. Por eso es que el nuevo gobierno deberá desmarcarse claramente de los intereses del régimen. La paliza que ha recibido el macrismo no se explica por la figura “carismática” de Alberto F., sus ambiguas promesas de cambio ni siquiera por el cariño que conserva CFK en vastos sectores de la población. Lo que ha sucedido es que una contundente mayoría del pueblo que ha venido resistiendo al macrismo, encontró en esta fórmula electoral -flojita de propuestas y atractivos- una eficaz herramienta para deshacerse de los gorilas.
Ha sido un voto en defensa propia utilizando el único instrumento disponible.
Un descontento creciente, generalizado y combativo, acorraló a las capas reaccionarias de la clase media, un estado de resistencia popular y movilización en ascenso fue poniendo a la defensiva al gobierno y sus medios y transformó sus demandas en agenda política nacional.
Ese grito profundo se sintetiza en pregonar que la única deuda es con el pueblo argentino, con el hambre que azota los hogares, con la desocupación extendida y cotidiana, sus pibes y su educación y salud, con sus jubilados y su merecido descanso, con todos y cada uno de los millones de desposeídos que fueron embestidos por la avaricia capitalista. En proclamarlo y en exigir que sea resuelto. Que es para eso que han votado esta alternativa.
Sólo si el pueblo luchador y sufrido es capaz de sostener y extender esa actitud de movilización y resistencia será posible empezar a modificar el dantesco escenario social, el peor en décadas. El régimen ya le ha soltado la mano al macrismo y ahora se dedica full time a marcarle la cancha al nuevo gobierno, a presionarlo para imponer su programa. Le exigen que concilie nuestro hambre y que subordine nuestras necesidades elementales y todas las conquistas perdidas al pago de la deuda. Le exigen que limpie las calles de revoltosos, que garantice una paz social que les permita seguir disfrutando de las prebendas otorgadas por la banda de Mauricio. Le proponen al peronismo triunfante un acuerdo de gobernabilidad, es decir una tregua que les asegure impunidad. Instalan un pacto social que tiene, como pato de la boda, a los humildes. El nuevo gobierno deberá decidir de qué lado se ubicara en los desafíos y conflictos que se avecinan, porque estos tiempos que están llegando no serán benignos con los conciliadores. La justicia social es una demanda urgente, es de aquí y ahora y se la empieza a construir rompiendo con los usureros, con el FMI, con los que se enriquecieron con nuestra miseria y con la agenda e intereses de EE.UU. e Israel. Y ese es el reclamo a un nuevo gobierno que, hasta ahora, lamentablemente, parece más preocupado por tranquilizar a “los mercados” –eufemismo de usureros, cagadores y especuladores- que por alzar las banderas de liberación nacional y social.

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Revista La Maza N° 73


EDITORIAL

Si alguna utilidad pueden tener las elecciones primarias (PASO) que se están realizando mientras cerramos esta edición,  es la de develar cuán profundo es el rechazo social a las políticas económicas instrumentadas por el gobierno de Macri en estos dos años. Después de las confiscaciones al ya menguado poder adquisitivo de la población que significó el brutal tarifazo, después del congelamiento salarial impuesto a los trabajadores –con la complicidad criminal de los burócratas sindicales-, después de la ola de cierres de empresas y despidos y suspensiones, después de una profunda recesión, caída del consumo y represión a trabajadores despedidos y desocupados hambreados...es impensable que el gobierno logre un triunfo electoral. Aún cuando los que se presentan como alternativa, el kirchnerismo y las fracciones peronistas, distan mucho de ser una verdadera alternativa.
Solo una camarilla de empresarios, alcahuetes y consultores a sueldo, podía imaginar que los comicios se iban a librar en base a una antinomia “Macri vs CFK”, “el pasado nefasto y el futuro venturoso”, “la vieja política corrupta y una nueva manera de hacer política”, tal como ellos presumían, sin tener en cuenta que, pasados dos años de gobierno, lo que se está plebiscitando es una política económica que ha arrojado a la miseria a la mayoría de los hogares humildes. Un país en el que se ha profundizado la desigualdad social de la época kirchnerista, donde  la mitad de los pibes es pobre, donde la desocupación y el hambre golpean a la puerta de los humildes como nunca en décadas, es un país que vota, inevitablemente, con el bolsillo.
El combate electoral parece circunscripto a  la provincia de Bs. As., donde se enfrentan, en los hechos, la “esperanza blanca” del macrismo y el  régimen, Maria E. Vidal, y  quien presume ser la “nueva abanderada de los humildes”, olvidando que fue la defensora del gran capital y de los corruptos. Pero ni siquiera la feroz campaña contra Julio de Vido, para distraer a los votantes del verdadero significado de estas elecciones, está dando resultados. Como siempre sucede, las campañas del miedo terminan estrellándose con realidades temerarias. Así es como las encuestas y pronósticos oficialistas han ido creciendo en escepticismo y  ahora se conforman con una derrota honrosa. Billetera –pobre y raída-  mata discurso cheto.

“CON LA BARRIGA VACÍA, NINGUNO MUESTRA ALEGRÍA…”(*) 

Por supuesto que un triunfo de CFK no significará buenaventura para los humildes, dado que el programa económico en curso más que de Macri y Dujovne, es el programa del conjunto del régimen capitalista vernáculo en estos tiempos de vacas flacas. Difícilmente el propio candidato de CFK, Daniel Scioli, hubiese podido elegir otro rumbo, aunque sí, con seguridad, lo haría con otra “sensibilidad”, y con ritmos más acordes a la frágil situación social que diez años de “magia” kirchnerista  legaron. Quien descrea de esa posibilidad deberían explicar las razones de la ausencia de los movimientos kirchneristas de las grandes luchas libradas  por el pueblo en esos dos  años. O
encontrar alguna explicación a la complicidad de gran parte del peronismo, gobernadores, senadores y dirigentes sindicales, con el plan hambreador. Ni en Pepsico, ni en los conflictos de la UOCRA en Zarate, ni en las luchas de los choferes de Córdoba, Cresta Roja, Carboclor o cualquier otra pelea  importante se vio bandera alguna de los seguidores de CFK o del PJ. Eso sí, como buenos fariseos, se rasgan las vestiduras ante las consecuencias del ajuste en curso, pero se cuidan de proponer las únicas soluciones de fondo ante la crisis del empleo,  tales como la inmediata expropiación de toda empresa que cierre o despida o el repudio a la creciente deuda externa. La estrategia electoral de CFK, sin propuestas y sin programa alternativo al feroz ajuste, se limita a criticar al gobierno en nombre del terrible costo social de sus medidas. Pero no hay en su discurso ninguna medida concreta, ningún plan económico alternativo, nada que pueda alterar los ánimos del establishment ni de la usura internacional y sus agentes locales.
En última instancia, CFK recoge una lección del viejo Juan Domingo Perón:”No es que nosotros fuéramos buenos, el asunto es que los que vinieron detrás nuestro fueron peores, mucho peores y eso nos hizo, en la conciencia popular, muy buenos!”. Y, dada la ferocidad con la que fueron malos los macristas,  con eso alcanza y sobra.
Claro que el régimen asume esta posibilidad como un duro traspié. Lo testimonia el abrupto salto del dólar, la inflación sostenida y hasta los críticos editoriales que diarios como La Nación le dedican a Macri ahora, reprochándole el tiempo perdido: “Es hora de que el jefe del Estado pase de las palabras a los hechos, del papel de comentarista de la realidad al de un auténtico líder, capaz de pilotear los cambios sin los cuales no habrá porvenir próspero...Faltan incentivos para que los grandes capitales se vuelquen a proyectos productivos…Los convenios colectivos, salvo raras excepciones, no tienen en cuenta la necesidad de estimular la productividad y la competitividad…Los costos laborales  son siderales y frustran, al igual que la industria del juicio laboral, la inversión en emprendimientos creativos de riqueza…”  lamenta el diario de los Mitre, asumiendo que la oportunidad se está esfumando. De todos modos, cuando pasen los ruidos de una costosa campaña electoral que pagaremos todos los trabajadores, las calles volverán a ser el escenario condicionante de la política nacional. El  gobierno aun saliendo de la urna más débil, no cejará en intentar avanzar con la agenda que los explotadores escriben.  Y, los peronistas opositores, incluyendo a los kirchneristas, comprometidos en evitar un estallido social, sostendrán la gobernabilidad del régimen por encima del hambre del pueblo. Será, entonces, en  las calles donde el pueblo deberá escribir, contando  sólo  con sus propias fuerzas, su profundo rechazo al gobierno explotador y a todos aquellos que, por las razones que sean, acudirán a  sostenerlo.

(*) Antiguo refrán español.

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Revista La Maza N° 73

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Revista La Maza N° 72


EDITORIAL 

Mauricio Macri ha recorrido por estos días todos los centros del poder económico mundial mendigando inversiones,  préstamos y acuerdos comerciales. Ha recibido un sinfín de condescendientes palmaditas en la espalda, algunos abrazos y cálidos augurios de éxito. Pero, cuando se hablo de dinero, un silencio glacial cortó cualquier conversación. Macri aún no registra que el mundo adonde quiere ir y donde quiere entregar los restos de soberanía que quedan, no quiere o no puede venir a éstas tierras. La profundidad y prolongación crónica de la crisis económica internacional aleja planes de inversiones serias y a largo plazo. En la crisis, el capital es más cortoplacista y cobarde que nunca, se refugia en los templos del dinero y sólo incursiona fuera de sus muros cuando las oportunidades son soberbias y rápidas. Por eso es que los únicos capitales que vienen al Río de la Plata son aquellos de paso fugaz, que tocan, roban y se van, y ni siquiera agradecen la bicicleta financiera que el generoso Banco Central de Macri les obsequia.
Pero lo que está constatando en persona Macri no es sólo el fracaso de su pueril estrategia económica (parece que las inversiones las traerán los Reyes Magos, el problema es que no se sabe en cual 6 de enero!!) sino el estado de convulsión en que se encuentra el mundo. Transformada en endémica la crisis económica, el capitalismo ya está librando la batalla de semi-fondo: disputas comerciales, especulación con monedas, guerrillas cambiarias, sanciones económicas, dumping y cuanto truco desleal exista  para tirar encima del otro el quebranto de la sobreproducción.
Pero, como todo combate preliminar, este tiende a dejar paso a la pelea de fondo. Y esta no es otra que el alineamiento con uno u otro bloque imperialista para zanjar el nuevo reparto del poder mundial. La inocultable decadencia económica de EE.UU., el crónico crepúsculo de Japón  y el estancamiento  de su aliado europeo –ahora más débil por el Brexit- contrastan con la dinámica de sus adversarios. Aún con un ritmo más lento, la economía china sigue conquistando bazas y poniendo sus marcas en cuanto espacio económico queda libre. Es el mayor inversionista en África, está a punto de serlo en América Latina y esta sacándole provecho a la destrucción del Tratado del Pacifico que ha emprendido Trump para comerle a EE.UU., una tras otra, sus fichas en Oriente. Rusia, por su parte, está saliendo de la recesión y se recuperó sin mayores inconvenientes de las sanciones impuestas por su rol en Ucrania. No goza del brillo de otras épocas pero, en un contexto tan opaco como el de sus vecinos occidentales, saca chapa de rival.  Se ha repetido hasta  el cansancio que la economía no es todo y que EE.UU. aún tiene supremacía militar sobre sus dos grandes contendientes. Sin embargo, los recientes sucesos de Corea llaman la atención sobre ese paradigma y convocan a  reexaminarlo. Porque no cabe dudas de que una pequeña nación, gobernada por una dinastía con un inédito modelo de “feudalismo atávico y comunismo asiático”, le puso freno a la prepotencia yanqui, dejando en ridículo a todas las altisonantes amenazas del pintoresco presidente de EE.UU. Basto que un par de consejeros y generales le recordasen que Corea tenia efectivamente capacidad nuclear como para borrar al Japón del Mapamundi, amenazar a Australia y Oceanía y hacer desaparecer Seúl y que estarían dispuestos a hacerlo, para que el ultimátum yanqui se transformase en un ruego a los chinos para que frenen el desarrollo nuclear coreano.  Ruego que, demás está decirlo, cayó en saco roto. Por lo  visto, el paradigma de que EE.UU. sigue teniendo la voz de mando porque tiene mayor capacidad nuclear está siendo puesto en tela  de juicio. Ya no se trata de tener muchas armas atómicas, sino de tenerlas, aunque sea algunas, para que el imperio no se atreva a atacar.  Corolario que no pocos en el mundo han registrado, Irán entre ellos.

LOS INFRUCTUOSOS ESFUERZOS DEL CHUPA-TRUMP.

Pero, aún con esos límites infranqueables que el poder nuclear impone, las potencias se preparan para tiempos de espada. Todos aumentan sus presupuestos militares, todos encaran la producción de nuevas y mejores armas, todos construyen barcos, portaaviones y aviones, todos quitan recursos de la educación, la salud y el bienestar de sus pueblos para afilar la espada. La persistencia de la crisis y la caída de las ganancias son el motor del belicismo y no parecen tener solución a la vista.
Difícilmente ese mundo convulsionado repare en los gestos serviles de un presidente patético, que ni siquiera tiene asegurados los últimos dos años de mandato y que suplica inversiones que ya no están disponibles. Aunque es reconocidamente duro de entendederas, algo de eso ha comprendido Macri. Ya no  habla más de las inversiones que van a venir. Ni menciona al semestre que viene. No alude a inciertos proyectos productivos que pondrán en marcha la economía. Ya no sugiere que Brasil saldrá de la recesión y vendrá en nuestra ayuda.  Nadie les cree y es asegurarse un sitio en el ridículo seguir insistiendo con esas promesas. Es mejor no hablar de economía y machacar con la herencia recibida, con la corrupción de los K, con la batalla cultural de la nueva política y huevadas como esas que cansan a cualquiera menos a los bien alimentados  miembros de  los escuadrones de zombies que aún aplauden al gobierno. El verdadero programa económico de este gobierno es, ni más ni menos, el que estamos sufriendo. No hay nada mejor, no hay nada más que ajuste, ajuste y mas ajuste, miseria y más miseria. Todo lo demás es verso. No hay nada más  que esperar. Es esto.  Ni el amigo Todesca, en el INDEC, es capaz de inventar alguna cifra optimista sobre el presente y, mucho menos, sobre lo que vendrá. Sólo la complicidad de una dirigencia sindical corrupta que recibe dinero a manos llenas, la pasividad de organizaciones de desocupados que han copiado la lógica sindical de asegurarse los favores del poder a cambio del cese de hostilidades y la miopía y el parlamentarismo en que se ha sumergido la izquierda, le permiten al gobierno seguir perpetrando este verdadero genocidio económico contra los desposeídos. No obstante, aun huérfano de dirigentes (con estos dirigentes la orfandad es lo mejor que podía pasar!!) el movimiento de masas no baja los brazos y sigue protagonizando una batalla heroica. Lo hacen los docentes de todo el país, los empleados públicos  de Santa Cruz, los miles y miles que rebosaron las plazas repudiando el fallo de los jueces macristas que aplicaron el 2x1 a genocidas y muchos más en todos los rincones del país.
Ante eso, de poco servirán las palmaditas y lisonjas de los amos imperiales. Mucho menos las marchas de los escuadrones de viejos zombies gorilas que no representan más que a su pasado.

La historia del fin del macrismo se está escribiendo cotidianamente en las calles del país y bueno sería que los adoradores de las urnas tomaran cuenta de ello. 

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Revista La Maza N° 71


EDITORIAL

El devastador golpe a los ingresos y los derechos del pueblo trabajador descargado por el gobierno de los ricos impuso una obligada pausa a nuestra edición. Hoy  volvemos a poner en sus manos un ejemplar de LA MAZA, en edición, por ahora, bimestral.  Lo hacemos con un gran esfuerzo de nuestra organización, de la Revista y de los compañeros que la sostienen. Y reaparecemos en momentos en que la situación política nacional e internacional exige una gran respuesta de los trabajadores y los pueblos  ante la miseria creciente impuesta a los oprimidos  y ante la amenaza de la barbarie bélica  como respuesta probable de los explotadores a la crisis sin solución del régimen capitalista.
La cuasi destrucción –en vías de desarrollo- de la Unión Europea, la salida de Gran Bretaña de ese marco continental, el triunfo de Donald Trump en EE.UU., las amenazas electorales representadas por fuerzas nacionalistas de derecha en Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda, Hungría y otros países europeos, los debates en torno a la disolución de la OTAN, la guerra sin fin en Medio Oriente,  las amenazas a China y el resurgimiento del proteccionismo económico, los nuevos realineamientos y alianzas militares a nivel internacional, son claros síntomas del fin de una época en el dominio capitalista. Una época de crisis  de la dominación que se da  en el marco de una economía globalizada paralizada y colonizada por el parasitismo especulativo y por una concentración de la riqueza en manos de un puñado de personas y bancos nunca vista en la historia moderna.
Los organismos y acuerdos sobre los que se construyó y sostuvo la hegemonía mundial del imperialismo yanqui y la banca sionista, todos ellos, crujen ante el incontenible empuje centrífugo originado  en el agotamiento productivo de un  sistema en el que la creación de riqueza real ha pasado a ser sustituido por la ilusión de la  especulación financiera.
La OMC, baluarte del libre comercio y la globalización, aparece como un anacrónico Cid Campeador intentando frenar la ola de proteccionismo, el aumento de los aranceles de importación y  las guerras comerciales que, como siempre ha sucedido, anteceden a las verdaderas guerras.  Los foros internacionales aparecen impotentes para detener la irrupción del nacionalismo y el populismo de derechas en los principales países metropolitanos. La ONU, el BM, el FMI siguen el mismo camino.
Paradójicamente, es en los principales países imperialistas, antiguos abanderados del libre comercio y la globalización, donde aparecen con más fuerza los proteccionistas, los aislacionistas, los racistas y xenófobos.  Y no hay nada de fortuito en ello: impulsados por sus propios capitalistas,  sus gobiernos alentaron el éxodo de sus empresas hacia los paraísos de los salarios de esclavos, des industrializándose y desestructurando sus modelos económicos en beneficio de los grandes monopolios y la banca usuraria, a cual  más apátrida que el otro. Basta con decir que  en EE.UU. la principal empresa (por ventas, ganancias, cantidad de empleados) es un comercio minorista, el supermercado WALL MART, donde, por otra parte, el 95% de los artículos ofrecidos son producto de la mano de obra esclava asiática. No hay que extrañarse, entonces, de que la participación de EE.UU. en el Producto Bruto Internacional haya caído, en cincuenta años, a una tercera parte de lo que fue en la post guerra y de que estemos en presencia de su ocaso imperial.

EL MUNDO SOÑADO ES UNA PESADILLA

En ese mundo que se fragmenta y hostiliza, que se cierra sobre sus partes y que expulsa todo lo que le parezca extraño o riesgoso,  pretende Mauricio Macri “insertar” a la Argentina. En realidad, en consonancia con la  estrechez de miras política que caracteriza a su clase,  el macrismo fue incapaz de leer el rumbo que tomaban los acontecimientos globales. El mundo al que Macri aspira pertenecer está desapareciendo bajo sus pies de manera acelerada, ya es pasado. No servirán  de nada los gestos serviles, la alcahuetería, ni las humillaciones. Son las implacables leyes de la economía global las que imponen la agenda política. No hay ni habrá flujos de inversiones reales, productivas, hacia los países periféricos. No hay ni habrá grandes créditos baratos y a largo plazo. No hay ni habrá plata para grandes  obras de infraestructura. No hay ni habrá mercados receptivos hacia la producción nacional, ni siquiera para la miserable cuota de limones tucumanos rechazada por EE.UU.  Ya no hay alta demanda de materias primas, incluyendo la soja y sus derivados. Ya no habrá altos precios para esos commodities. El gobierno de los ricos sólo podrá aspirar a recibir oleadas de capitales golondrinas, especulativos, saqueadores, que ingresan al país por cortísimos plazos para aprovecharse de las altas tasas de interés en pesos que paga el Banco Central, el mismo que mantiene fija la cotización del dólar para garantizar ganancias en divisas a los estafadores.  Y todo ese saqueo se justifica para sostener la ilusión de que vienen dólares al país, ilusión que no moverá el amperímetro de la economía real, pero que si engrosara los bolsillos de los banqueros, los intermediarios y los funcionarios que lo permiten.
En un año electoral que va a determinar el futuro político del país y del gobierno, la economía real sigue en picada. Caen los salarios, cae el consumo, no hay inversiones y la bronca popular es una olla a presión levantando temperatura. Sólo la  traición de la burocracia sindical siempre servil, la inoperancia de la oposición política y la colaboración de algunas grandes organizaciones sociales convertidas en auxiliares del gobierno, explican que esa olla aun no haya estallado.
Sin embargo, el reciente tarifazo eléctrico, el próximo del gas, los aumentos constantes de los  combustibles y peajes, la inflación sostenida, el kilo de pan a $ 50 y de carne a $ 120, la ausencia de empleos, el escándalo del Correo y la pérdida de poder adquisitivo del salario se estrellan contra el optimismo del  discurso  oficial y angostan los márgenes de los colaboracionistas. Es por eso que hasta traidores consumados como Antonio Calo (UOM) han debido impulsar la movilización de los metalúrgicos ante los despidos  y suspensiones que sacuden su gremio. Es por eso que los traidores de la CGT anuncian –con más de un mes de anticipación!!!- un paro dominguero para descomprimir la bronca social y evitar el estallido. Es por eso mismo que el triunvirato piquetero colaboracionista (los maoístas de la Corriente Clasista y Combativa, los  ex kirchneristas  del Movimiento Evita y los oportunistas de Barrios de Pie) anuncian civilizadas jornadas de protesta, oportunamente bendecidas por Jorge Bergoglio. El optimismo del discurso oficial apenas puede  traspasar  las alfombras de los despachos y se desmorona ante la realidad.
Este 2017 se plantea como un año de grandes luchas, el año en el que después de la confusión inicial amplios sectores de la población, incluida la siempre volátil clase media, se dispone a enfrentar el hambre y la miseria que impone el gobierno de los ricos. Los riesgos electorales se conjugaran con la protesta social, poniendo al gobierno en una situación de extrema vulnerabilidad. Bien puede ser el año en el que el pueblo levante cabeza y ponga en fuga  al más impopular  gobierno de la historia reciente. Ese es nuestro desafío.

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Revista La Maza N° 70


EDITORIAL

El gobierno de las oligarquías ha asestado, en estos cinco meses pasados desde su asunción, un golpe de dimensiones insospechadas sobre las espaldas del pueblo trabajador. Ni siquiera la desaparición del INDEC y la inexistencia de cifras oficiales pueden ocultar la profundidad del saqueo perpetrado en tan poco tiempo. Ni la dictadura militar, encaramada en sus fusiles ensangrentados, fue capaz de lograr una transferencia de ingresos tan grandes y en tan poco tiempo desde el pueblo hacia los bolsillos de los explotadores. Lo más notable de esta expropiación masiva es que está siendo llevada adelante por un gobierno que sigue siendo, esencialmente, un gobierno débil. Aupado apenas por un puñado de votos, sin militancia ni aparatos de control territoriales, con apenas un par de gobernadores y una notoria minoría legislativa, sin anclaje sindical, repudiado por todo el mundo de la cultura, se sirvió del escenario de confusión, división y desmoralización política que le brindo el patético final kirchnerista y del rotundo apoyo patronal para avanzar como una topadora sobre el empleo público y privado, sobre los ingresos populares mediante un tarifazo brutal y desatar una purga cultural en todos los escenarios.
Sin embargo, lejos está todavía de consumarse lo que sería una derrota importante del pueblo. En efecto, si el gobierno logra consolidar su avance, si puede imponer su saqueo tarifario, si consigue estabilizar la situación económica sobre esta base, la relación de fuerzas entre las clases sociales enfrentadas se inclinará a su favor. Pero eso está por verse. La reacción popular demoró apenas unos meses para hacerse sentir y para exigirle a las corruptas y acomodaticias dirigencias sindicales una respuesta. Aun antes de que el tarifazo llegase a los hogares y calentaran los ánimos del pueblo, el 29 de abril una multitud como hacía años que no se veía, más de 300.000 trabajadores, acudieron al acto de las centrales sindicales y exigieron una respuesta más contundente. Después vinieron las facturas con aumentos que son, directamente, impagables. La bronca, entonces, comenzó a contagiar a las clases medias, precisamente la base electoral del gobierno. Y todas las encuestas comienzan a registrar el crecimiento y la extensión social del repudio. Hasta la Iglesia católica le hace llegar al gobierno su preocupación por una situación que considera explosiva. Los medios de comunicación aliados al gobierno registran ese mismo nerviosismo. Y, dentro del propio gobierno, comienzan a oírse voces que alertan sobre la tormenta que se cierne ante el régimen.

PASAR EL INVIERNO….

La única respuesta del gobierno es aferrarse a la ilusión de que un aluvión de capitales extranjeros, aprovechando los salarios de hambre que está imponiendo, se radique en el país y promueva empleo y crecimiento. Pero una breve mirada sobre la salud económica del capitalismo global bastaría para dar por tierra con esas expectativas. El "segundo semestre", territorio de las bonanzas prometidas por Macri, está llegando y nada augura que sea pródigo de buenas noticias. La crisis del principal socio comercial, Brasil, se encuentra en pleno desarrollo y ya se ha instalado en el propio régimen, mientras su PBI cae a niveles nunca registrados. Nada bueno puede esperarse del vecino. La economía China, otro socio privilegiado, sigue envuelta en la incertidumbre y el retroceso. La crisis internacional se está haciendo endémica y sólo se desarrollan procesos de inversión en los escasos nichos de mercado que posibilitan ganancias siderales y rápidas. Latino América toda está sacudida por problemas económicos y malestar social y político. Resulta difícil creer, con esos datos elementales a mano, que la coyuntura económica de nuestro país vaya a cambiar milagrosamente a partir de julio. Por el contrario, el paso de los días y el crecimiento del repudio y de la resistencia, la perdida de aliados (hasta Massa y los propios radicales empiezan a tomar distancia) y la persistencia de la inflación, de tasas de interés usurarias, del desempleo y la carestía transforman a esa frase –"llegar al segundo semestre"- en una reedición de la que hizo famoso a Alsogaray, "pasar el invierno". Sólo que el que aspira a pasar el invierno es el propio gobierno. Y es sabido que si bien la historia se repite, la segunda vez lo hace como una farsa trágica. El gobierno se aferra a ilusiones y pretende instalarlas en la sociedad, aun sabiendo su carácter fantástico. Lo hace con la esperanza de que el paso del tiempo consume el saqueo y tranquilice las aguas. Esta es la hora en la que hay que ganar las calles, salir al reclamo, organizar las protestas y el reagrupamiento, es la hora de enfrentar a la oligarquía y derrotar su política hambreadora y su gobierno entreguista. Es la hora de demostrarle a la oligarquía gobernante que si está allí, en el gobierno, no es por derrotas propias sino por la previsible muerte anunciada de los reformistas. El pueblo, todavía, no ha salido a la batalla. Y eso es lo que se viene y en ese momento se determinará si la oligarquía puede imponer su programa de miseria y saqueo. Y está por verse si ellos pueden pasar el invierno.

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Revista La Maza N° 69


EDITORIAL
  A cuarenta años del golpe de estado que inauguró la etapa de la mayor y más sangrienta represión contra el pueblo argentino que hayamos conocido en toda nuestra historia, la vida política del país y de la región parece haber dado un salto hacia atrás. 
La visita de Barack Obama, prácticamente en la misma fecha en la que se dio el golpe, constituye, simbólicamente, la cumbre de ese giro. Se trata del mismo Obama que mantiene a casi cien prisioneros, sin juicio ni defensa,  en las mazmorras   de Guantánamo; el que bombardeó sin piedad aldeas afganas asesinado civiles y destruyendo escuelas y hospitales; el  que utilizó drones y tropas secretas para asesinar opositores a la hegemonía imperial; el  que envió otros 30.000 soldados a ocupar las montañas de Pakistán y Afganistán; el que amparo las masacres israelitas contra Gaza y Palestina y  siguió otorgando ayuda y armamento a los fascistas de Israel; el que mantuvo un sistema de espionaje internacional que vigilaba hasta los propios presidentes aliados; el que ni siquiera garantiza el fin de la discriminación a sus hermanos de raza, asesinados cotidianamente por sus policías; el que preside el país con la mayor cantidad de presos sociales del mundo y con mayor desigualdad de ingresos entre los países avanzados…El mismo que fue premiado con el Nobel de la Paz!!!. Y no es una coincidencia que su visita coincida con el aniversario de un golpe de estado que fue apañado por su país y sus servicios de inteligencia, como todos los que se dieron en esos años en el continente. No es casual que, cuarenta años después, el presidente del país que impulsó  el golpe militar genocida se abrace con un presidente argentino  cuya familia y empresas y él mismo se enriquecieron súbita y colosalmente al abrigo de sus bayonetas en fabulosa estafas con las obras públicas.
La región toda parece estar sufriendo una embestida de la reacción política. La crisis de los patéticos gobiernos populistas le ha abierto las puertas a alianzas conservadoras, amparadas en la gran empresa, los terratenientes, los grandes medios,  la banca usuraria y los personeros imperiales. En Brasil, en Venezuela y aquí, la descomposición de los partidos populistas, su descrédito, la corrupción, el desmanejo económico y el fin del ciclo de las bonanzas del comercio exterior pusieron de manifiesto, una vez más,  que el reformismo conduce, invariablemente, a la restauración conservadora. El capitalismo nunca –y menos ahora, en su decadencia crítica- ha sido susceptible de reformas profundas y duraderas. Como dice la canción, o se cambia todo o no se cambia nada. Y la derrota electoral del kirchnerismo confirmó ese saber popular. El gobierno de Mauricio Macri, heredero de uno de los conglomerados económicos más identificados con aquella dictadura, se abraza, simbólicamente con el presidente de EE.UU., el mismo país que engendró a los Massera y Videla.
EL ABRAZO DE LOS SUCESORES
Su abrazo simbólico intenta, también, transmitirnos el mensaje de que, al final de la historia fueron ellos y sus intereses los que triunfaron, fueron ellos los que disfrutaron de las mieles de la victoria arrancada a sangre y fuego al pueblo oprimido. Su abrazo intenta reescribir estos cuarenta años de lucha del pueblo contra la dictadura y sus herederos, entre los que se encuentran, sin dudas, los partidos políticos que se alternaron en gobierno, incluyendo el de Macri. Sin embargo, el pretendido giro histórico de los países de la región hacia posiciones liberales, hacia el restablecimiento pleno de relaciones coloniales con EE.UU. y hacia un nuevo ciclo de hambre y represión, tienen bases endebles y futuro efímero. La historia escrita por los pueblos con su sangre no será caricatura en los pasquines de los grupos empresariales pro imperialistas. Es que ni los partidos conservadores que se están alzando con el gobierno, o pretenden hacerlo, se erigen victoriosos sobre los pueblos derrotados y sus organizaciones destruidas y dirigentes asesinados o encarcelados, ni este sirviente negro de los amos blancos yanquis goza de la misma salud y atributos imperiales que sus antecesores. Los triunfos electorales de los conservadores latinoamericanos expresan, mucho más que un giro de la población hacia el liberalismo, el hartazgo y la ruptura de los pueblos con  gobiernos populistas  corruptos, ineficientes y tan entreguistas como sus predecesores. En tanto, Obama preside una potencia senil en el ocaso de su poderío,  una economía en declive, una sociedad desmembrada, derrotada en Irak y Afganistán,  impotente ante las bravuconadas de patanes como los norcoreanos, rehén de sus propios buitres usurarios y  sirviente de intereses indefendibles y sepultados por los tiempos.
Ambos, Obama y Macri y los demás, compartirán, más bien,  un paso fugaz y con escasos rastros en la historia que se está escribiendo en el mundo entero y en la región. El retroceso político, económico y cultural que representan los gobiernos conservadores será solo un breve interregno en ese proceso, mientras la hegemonía imperial yanqui se va diluyendo, lentamente, entre las sombras del pasado. El nuevo orden imperial que intentan imponer está construido en barro, asentado por la arena y condenado por la historia. Claro que el futuro de los hombres lo construyen los propios hombres, aprendiendo de sus errores y corrigiendolos. Para poder derrotar esta nueva ofensiva capitalista, para poder dar vuelta rápidamente a la página y retomar la lucha por el socialismo y para terminar con la explotación capitalista, el pueblo trabajador debe hacer un balance de lo que ha sucedido, analizar los hechos, determinar las responsabilidades, deslindarse de los populistas y sus banderas de conciliación de clases y desenmascararlos como lo que verdaderamente son, los socorristas del gran capital. Solo así, con la verdad como arma irreductible, se podrán reconstruir las organizaciones y las mayorías populares capaces de terminar rápidamente con estos engendros y reemprender la senda iniciada hace décadas por nuestros pueblos.

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Revista La Maza N° 79. Edición especial

EDITORIAL  A 20 años de la mayor gesta  insurreccional de los últimos 50 años resulta difícil de comprender la actual situación política de ...